La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se encamina a rescindir el contrato que firmó con la empresa Full Play por los derechos de televisación de los partidos de la selección uruguaya en la Eliminatoria para el Mundial de Rusia 2018, dijo el martes uno de sus principales dirigentes.

"El tema está siendo estudiado por nuestros abogados, pero todo indica que vamos a recorrer el camino de la rescisión. La decisión no puede demorar mucho, hay que tomarla cuanto antes porque los plazos urgen, la eliminatoria ya está muy cerca", dijo a la Associated Press Alejandro Balbi, secretario general de la AUF.

El jueves la asamblea de clubes de la AUF, por 14 votos a favor, tres abstenciones y ningún voto en contra, autorizó al comité ejecutivo de la asociación a derogar el contrato, si lo estima necesario.

Balbi explicó que la razón que ha llevado a considerar la rescisión del contrato es el embargo que la justicia uruguaya ha decretado sobre los activos y cuentas bancarias de Full Play, en el marco de una denuncia por corrupción y lavado de activos que lleva adelante la jueza de crimen organizado Adriana de los Santos.

"Los fundamentos de la decisión del juzgado son lapidarios, y no parece que esto vaya a ser una cosa que se pueda terminar de un día para otro", explicó Balbi.

En diciembre de 2013 ocho clubes de primera división y el sindicato de futbolistas profesionales de Uruguay denunciaron a las autoridades de la Conmebol por supuestas irregularidades en los contratos de televisión de las copas Libertadores y Sudamericana.

Según la denuncia, la Conmebol desestimó ofertas de empresas que pagarían más por transmitir esos torneos de clubes ocasionando pérdidas millonarias a los clubes y futbolistas locales.

El caso que se sustancia en Uruguay es independiente del que se sustancia en Estados Unidos contra dirigentes de FIFA y empresarios de la televisión acusados de crimen organizado, sobornos y otros delitos.

Full Play, una de las empresas involucradas en los escándalos de corrupción de la FIFA, está acusada de pagar 110 millones de dólares en sobornos a cambio de los derechos de cuatro ediciones de la Copa América.