El presidente Enrique Peña Nieto envió el martes al Congreso su tercer informe de gobierno, en momentos que tiene sus peores niveles de popularidad tras un año en el que la economía ha ido a la baja y ha enfrentado escándalos de posible corrupción y diversos problemas de seguridad.

El secretario de Gobernación y responsable de la política interior, Miguel Angel Osorio, entregó por la tarde el informe escrito al Legislativo, pero por primera vez en la historia reciente el gobierno decidió no difundir públicamente el contenido.

En el área de comunicación de la Presidencia se limitaron a informar que el informe será divulgado hasta el miércoles, cuando el presidente tiene previsto dar un mensaje a la nación sobre lo acontecido en el año previo.

En los dos informes anteriores, el mismo gobierno de Peña Nieto había divulgado en internet los textos del informe después de que el secretario de Gobernación los entregara al Legislativo.

Tras dos primeros años en los que su gobierno fue elogiado dentro y fuera de México por la capacidad para impulsar diversas reformas, incluida una que por primera vez permite la inversión privada en el sector petrolero, el tercer informe llega tras 12 meses en los que ha tenido que enfrentar sus mayores problemas.

"Es el año donde menos tiene que entregar", dijo José Antonio Crespo, analista político del Centro de Investigación y Docencia Económicas, a The Associated Press. "No tiene logros, sino puras dificultades".

Crespo consideró que si Peña Nieto ofrece en su discurso del miércoles un mensaje demasiado optimista "no se va a creer nada".

Pero el secretario de Gobernación señaló al entregar el informe que si bien "los desafíos que tenemos por delante no son menores... es mayor la capacidad de los mexicanos para hacerles frente, si privilegiamos lo que nos une, por encima de lo que nos divide".

A mediados de 2014 el gobierno comenzó a enfrentar críticas cuando una investigación reveló que soldados habían ejecutado extrajudicialmente a algunos de 22 presuntos delincuentes fallecidos en lo que inicialmente se dijo había sido un enfrentamiento.

Pero en septiembre, las cosas fueron a peor cuando 43 estudiantes de magisterio desaparecieron tras ser detenidos de manera ilegal por policías municipales de la ciudad de Iguala y que según la autoridad federal habrían sido entregados a sicarios que supuestamente los mataron y quemaron. La indagatoria oficial ha sido cuestionada por familiares y algunas organizaciones y el domingo enfrenta otra prueba cuando una comisión de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presente un análisis sobre la investigación.

Para finales del año, investigaciones periodísticas revelaron que Peña Nieto, su esposa y su secretario de Hacienda habían adquirido viviendas a contratistas públicos, lo que desató señalamientos de posible conflicto de interés. Y aunque el órgano anticorrupción resolvió hace unos días que no lo hubo, las conclusiones han satisfecho a pocos en parte porque el titular de la investigación es un subalterno del mandatario.

En julio pasado, el gobierno del mandatario recibió un duro golpe en materia de seguridad cuando el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, se fugó de una prisión de máxima seguridad. Su captura, un año antes, había sido un motivo de festejo y elogio, pero el capo se evadió por segunda ocasión en poco más de una década de una cárcel de ese tipo.

Y los asesinatos, que su gobierno sostiene van a la baja, muestran un incremento. Las estadísticas oficiales señalan que entre enero y julio de 2015 se registraron 9.601 homicidios dolosos, 3% más frente a los 9.317 del mismo periodo de 2014.

Además, la economía que Peña Nieto prometió que mejoraría con las reformas enfrenta dificultades en medio un entorno internacional más complicado con la caída de las monedas frente al dólar y un precio del crudo a la baja. Apenas el martes, especialistas consultados por el Banco Central como parte de una encuesta mensual redujeron nuevamente sus pronósticos y estimaron que el producto interno bruto crecerá 2,34% al cierre de 2015 --la previsión anterior era de 2,55%.

Junto a eso, la popularidad ha ido a la baja hasta llegar a sus peores niveles.

Una encuesta de la empresa Buendía & Laredo divulgada el martes señaló que la aprobación del mandatario se ubicó en 35%, el peor nivel según los propios registros de la firma. La desaprobación alcanzó 57%, también la más alta.

El sondeo se realizó a 1.000 personas entre el 14 y 19 de agosto, con un margen de error de 3,53 puntos porcentuales.

Sin embargo, hay una percepción de que el mandatario no reacciona a lo que las encuestas señalan.

"Si algo ha demostrado el presidente Peña Nieto es que no responde a las encuestas ni a las opiniones de los comentócratas", señaló el martes en su columna del diario Milenio el escritor Héctor Aguilar Camín.