Una mansión de la familia Castaño Gil, fundadora de las bandas paramilitares de Colombia, fue entregada por un tribunal judicial a un fondo estatal encargado de reparar a las víctimas de la violencia, se informó el martes oficialmente.

Se trata de la famosa mansión Montecasino, en Medellín, la segunda ciudad en importancia del país y a 250 kilómetros al noroeste de Bogotá, explicó Paula Gaviria, directora de la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas.

"Entramos a administrar ese bien a partir de ayer (lunes)", indicó Gaviria en diálogo telefónico con The Associated Press.

La funcionaria agregó que se empezó a evaluar si Montecasino se vende o se sigue manteniendo en arriendo. Actualmente lo tiene arrendado el canal público de televisión Telemedellín.

Su último avalúo, según Gaviria, es de 40.000 millones de pesos (casi 13 millones de dólares . Pero generalmente los avalúos en Colombia están por debajo de su precio real, por lo que se da por descontado que Montecasino cuesta mucho más de la mencionada cifra.

En los años 80, los hermanos Fidel, José Vicente y Carlos Castaño Gil hicieron parte del grupo que fundó las bandas paramilitares colombianas.

Los tres también eran reconocidos narcotraficantes, de acuerdo con las investigaciones.

Fidel Castaño fue asesinado en enero de 1994, al parecer por sus propios compañeros paramilitares. La Fiscalía ha dicho tener testimonios de integrante de esos grupos que dicen que fue asesinado por orden de sus hermanos.

Carlos Castaño fue asesinado en 2004 por sus propios hombres. Varios testigos han declarado a la Fiscalía que el asesinato fue ordenado por José Vicente Castaño, quien está desaparecido desde 2006. Las autoridades presumen que también fue asesinado.

Tras crear las bandas paramilitares, los Castaño se enfrascaron en una guerra a muerte con las guerrillas después de que las FARC secuestraron a su padre Jesús Castaño, quien murió en cautiverio. Los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia nunca les entregaron su cadáver.

Los hermanos Castaño integraron a principios de los años 90 una organización ilegal conocida como "los Pepes" o "los Perseguidos por Pablo Escobar", el temido narcotraficante fundador del cartel de Medellín que, en diciembre de 1993, fue muerto por la fuerza pública en Medellín. Aunque desde la ilegalidad, "los Pepes" fueron vitales para cazar a Escobar.

En Montecasino, según versiones de paramilitares desmovilizados, se fraguaron numerosos crímenes.

De acuerdo con el diario bogotano El Tiempo, allí, por ejemplo, se entrenaron los sicarios que dieron muerte en 1990 a Carlos Pizarro, líder del movimiento político M-19.