Fuerzas libanesas de seguridad sacaron a rastras el martes a varios manifestantes del edificio del Ministerio del Ambiente en el centro de Beirut, donde realizaban una sentada para demandar la renuncia del ministro a causa de una crisis de la basura que ha desatado masivas protestas.

Al menos un activista, Lucien Bourjeily, fue herido y tuvo que ser atendido por paramédicos.

Los manifestantes, miembros del grupo "Apestas", habían irrumpido previamente en el día en el edificio del ministerio. Un video colocado por el grupo en la internet mostró a unos 30 manifestantes sentados con las piernas cruzadas en el suelo, aplaudiendo y gritando lemas contra el ministro Mohammed Machnouk.

"¡Fuera, fuera, fuera!", gritaron. No estaba claro de inmediato si el ministro estaba dentro del edificio.

Decenas de manifestantes se congregaron más tarde en las afueras del ministerio para respaldar a compañeros adentro. La policía antimotines impidió el ingreso de esos manifestantes al edificio.

Abrumados por el calor, un apagón y la falta de agua, un par de manifestantes se desplomaron dentro del ministerio.

Bourjeily le dijo a the Associated Press previamente desde dentro del edificio que los activistas no se irían hasta que el ministro renunciase. Dijo que el grupo había decidido realizar la sentada "porque alguien tiene que asumir la responsabilidad".

Bourjeily estaba entre los activistas sacados a la fuerza por la policía más tarde. La agencia noticiosa estatal reportó que Bourjeily tenía lesionado un hombro.

Luego de una masiva protesta en el centro de Beirut el sábado, el grupo "Apestas" emitió varias demandas, incluyendo la renuncia del ministro, y amenazó con escalar sus acciones si eso no sucede.

Machnouk se ha negado a renunciar, dejando solamente un panel del gobierno formado para resolver la crisis de la basura.

"En lugar de renunciar al cargo, el ministro ha renunciado a su responsabilidad de lidiar con el problema de la basura", dijo Bourjeily. "No nos ha dejado otra opción, queremos que se nos escuche".

Furiosas protestas por la incapacidad del gobierno para resolver la situación se han tornado las más serias contra el gobierno en Líbano en años. Los manifestantes quieren un cambio de la clase política que ha dominado el país desde el fin de la guerra civil en 1990.

Las protestas han atraído partidarios de todos los sectores políticos y religiosos del país, en reflejo de la creciente frustración con una establecida y corrupta clase política que no ha conseguido proveer servicios básicos.

Hasta ahora, la única respuesta al movimiento ha sido una promesa del presidente del parlamento de conversaciones de alto nivel entre los políticos de Líbano en los próximos días.

Nabih Berri dijo el martes que la primera sesión de diálogo se realizaría el 9 de septiembre.