Expertos en leyes sobre secreto gubernamental ven muy pocas probabilidades de que se ejerza acción penal en contra de Hillary Clinton y sus principales asistentes en relación con la ahora información confidencial que fue enviada desde un correo electrónico inseguro mientras fungía como secretaria de Estado, basándose en la evidencia que se ha hecho pública hasta ahora.

Algunos republicanos, incluyendo el precandidato presidencial Donald Trump, han señalado que las acciones de Clinton fueron delictivas y compararon su situación a la de David Petraeus, el exdirector de la CIA, quien fue a juicio por darle información confidencial a su amante. Otros citaron el caso de otro exjefe de la CIA, John Deutch, quien se llevó a casa información altamente clasificada.

Pero en ambos casos, nadie disputó que la información era altamente confidencial, y en muchos casos, secreta. Petraeus se declaró culpable de un delito menor; Deutch fue perdonado por el presidente Bill Clinton.

En contraste, no existe evidencia de que los correos almacenados en el servidor privado de Hillary Clinton sean confidenciales. Funcionarios del Departamento de Estado no creen que los correos que envió o recibió incluyeran información confidencial en ese momento. Incluso si otros funcionarios del gobierno disputan dicha aseveración, es extremadamente difícil comprobar que alguien manejó de manera errónea y conscientemente dicha información.

"¿Cómo puedes estar al tanto si no hay indicadores?", preguntó Leslie McAdoo, abogada que con frecuencia maneja casos de autorización de seguridad.

Los detractores de Clinton se han enfocado en el inusual servidor casero de correos que utilizó Clinton mientras estaba en funciones y han insinuado que ella debió saber que algunos secretos transitaban de manera inadecuada por un sistema inseguro, permitiendo un fácil acceso externo a las agencias extranjeras de inteligencia. Pero para comprobar un delito, el gobierno debe demostrar que Clinton o sus asistentes sabían que estaban haciendo mal manejo de tal información y no conformarse con que ella debió saber.

Existiría la posibilidad de montar un caso si surge algún tipo de material cuya naturaleza sea tan sensible para que Clinton supiera que era altamente confidencial, contara o no con una notificación, señaló McAdoo. Pero no ha salido a la luz material de este tipo. Entre los miles de documentos que se han publicado, nada parece contar con la clasificación de ultra secreto, como en los casos de Petraeus y Deutch.

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Ken Dilanian está en Twitter como: https://twitter.com/KenDilanianAP