EEUU: Debate por impuesto a equipos médicos

Legisladores de ambos partidos ya rechazaron abrumadoramente el impuesto a ciertos dispositivos médicos que los republicanos de la Cámara de Representantes insisten en eliminar como condición para mantener el gobierno en funcionamiento. Lo que sucede es que esa votación no contó.

A pesar de su falta de popularidad, tanto la Casa Blanca como el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, prometieron esta semana que no permitirán a los republicanos convertir el impuesto en moneda de cambio para evitar un cese de las operaciones del gobierno el martes.

Pero el sábado, los republicanos echaron mano al impuesto, junto con una nueva exigencia de demorar un año la obligación de que los estadounidenses compren seguro médico bajo la nueva ley de salud del presidente Barack Obama, que entra en vigor el 1 de enero.

Reid dijo a través de un portavoz que la idea de eliminar el impuesto como parte de una estrategia para evitar la parálisis presupuestaria es "estúpida". "El Senado rechazará cualquier (proyecto de ley de gastos) que incluya la eliminación del impuesto a los dispositivos médicos", dijo el portavoz de Reid, Adam Jentleson.

"Absolutamente no", dijo el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, al preguntársele si Obama apoyaría la eliminación del impuesto.

El gravamen de 2,3%, que entró en vigor en enero, está dirigido a las ventas de dispositivos médicos que usan en su mayoría médicos y hospitales, como marcapasos y tomógrafos. Los artículos para el consumidor, como gafas, lentes de contacto y audioprótesis, están exentos.

El impuesto se aprobó como parte de la reforma de los servicios médicos impulsada por Obama para ayudar a financiarla. Su eliminación le costaría al gobierno unos 29.000 millones de dólares en los próximos 10 años.

Las empresas estadounidenses de dispositivos médicos emplean a unas 400.000 personas y tienen ventas por 130.000 millones de dólares anuales. AdvaMed, el principal grupo comercial del giro, dice que el impuesto afecta la creación de empleos, reduce la inversión en la innovación médica y aumenta el costo de los servicios médicos.

"Estados Unidos lidera el mundo en tecnología médica, pero el impuesto a los dispositivos amenaza ese liderazgo porque coloca una carga adicional sobre los innovadores que batallan con el peso del sistema fiscal, que es anticompetitivo", expresa el grupo en su página de internet. "El impuesto se gravará sobre las ventas en Estados Unidos sin importar si la empresa gana dinero o no".

Los demócratas responden que la nueva ley de servicios médicos aumenta los ingresos del sector al ampliar la cobertura a millones de personas más, lo que ayuda a compensar el impuesto.

Demócratas y republicanos en ambas cámaras del Congreso han apoyado la eliminación del impuesto. El año pasado, 37 representantes demócratas votaron con los 233 republicanos con ese fin. El proyecto de ley se aprobó en la Cámara 270-146, pero fue rechazado en el Senado.

Muchos de los demócratas que apoyaron la ley son de estados como Minnesota, Nueva York y California, donde hay numerosos fabricantes de dispositivos médicos.

En marzo, el Senado de mayoría demócrata votó 79-20 en favor de derogar el impuesto, pero esa medida fue parte de una resolución presupuestaria no vinculante.

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Stephen Ohlemacher está en Twitter como: http://twitter.com/stephenatap