Ex jefe paramilitar acepta que cortaron cabeza de campesino

El temido jefe paramilitar Freddy Rendón Herrera, alias "El Alemán", quien recuperó la libertad la víspera, aseguró el viernes que a un campesino efectivamente le cortaron la cabeza, pero negó que jugaron fútbol con ella.

El campesino Marino López fue asesinado en 1997 y por ese homicidio la Corte Interamericana de Derechos Humanos encontró responsable al Estado colombiano.

"Resultó una persona muerta a la cual le cercenaron su cabeza. Un patrullero (paramilitar), sin orden de su comandante, le dio un machetazo. Eso es cierto", aseguró alias "El Alemán" en entrevista con la emisora local Blu Radio. Y enseguida desmintió versiones según las cuales, los paramilitares usaron la cabeza para jugar fútbol.

"Pero que hayan jugado un partido de fútbol no es cierto... Eso ya raya con la morbosidad y con una depravación psicológica", aseguró.

Rendón quedó libre porque aceptó su responsabilidad en centenares de crímenes en el marco de la llamada Ley de Justicia y Paz, que les garantizaba a los paramilitares un máximo de ocho años de cárcel a cambio de que se desmovilizaran, confesaran sus delitos, repararan a sus víctimas y se comprometieran a no delinquir más.

En la entrevista, dijo estar "apenado y avergonzado" ante la sociedad colombiana por las acciones que realizó y las de los 1.500 hombres que estuvieron bajo su mando en la región del Urabá, al noroeste del país.

"Tenemos que parar esta guerra", indicó, al tiempo que dijo que había apoyar las negociaciones que adelanta el gobierno con las guerrillas para eventualmente sellar la paz.

En su concepto, "en una guerra se cometen actos tan atroces que no se esperaría que un ser humano pudiera cometerlos".

Ahora que está libre, tras pasar en prisión más de ocho años, Rendón comentó que su objetivo y el de otros paramilitares desmovilizados "es que podamos vivir en este país y que le podamos aportar... en un escenario distinto a la guerra".

Rendón dirigió el llamado bloque "Elmer Cárdenas" de las Autodefensas Unidas de Colombia. Inició su carrera como paramilitar al lado de Carlos Castaño, uno de los fundadores de esos grupos, asesinado por sus propios hombres en 2004.

En julio de 2009, las autoridades de Estados Unidos solicitaron su extradición por narcotráfico. Pero la Corte Suprema colombiana rindió concepto desfavorable con el argumento de que primero debía responder aquí por sus crímenes.

Muchos otros ex jefes paramilitares han pedido la libertad, esgrimiendo que ya estuvieron en la cárcel ocho años, pero en casi todos los casos las autoridades judiciales les han respondido que aún no cumplen los requisitos para obtenerla.

Uno de ellos fue Jorge Iván Laverde, alias "el Iguano", quien en su momento le confesó a la AP haber estado detrás de unos 3.000 homicidios en el noreste colombiano. Incluso construyó hornos crematorios para deshacerse de los cadáveres de sus víctimas.

La mayoría de los grandes capos del paramilitarismo fueron extraditados a Estados Unidos en mayo de 2008 bajo cargos de narcotráfico.

La Fiscalía calcula que al menos 156.000 personas fueron asesinadas por los paramilitares entre 1980 y 2004.

En su mayoría, los grupos paramilitares nacieron de una alianza entre agricultores, ganaderos, traficantes de drogas y militares corruptos para enfrentar los secuestros, extorsiones y asesinatos de las guerrillas.

Cifras oficiales dan cuenta de que entre 2003 y 2006 unos 30.000 paramilitares dejaron las armas.