Mantienen sede olímpica a pesar de contaminación

Deportistas acuáticos que se preparan para los Juegos Olímpicos de 2016 se han entrenado durante meses en las aguas contaminadas en las que se realizará la justa de Río de Janeiro. Muchos creen que el cambio de sede a esta altura los dejaría en desventaja, aunque los análisis de la calidad de agua realizados por la Associated Press revelan una alta probabilidad de que los competidores queden expuestos a virus.

La AP publicó el jueves los resultados de un estudio realizado a lo largo de cinco meses que se concentró específicamente en los virus presentes en las sedes donde se realizarán las competencias de remo, navegación a vela, windsurf, triatlón y natación en aguas abiertas. Los ensayos indican que los deportistas estarían expuestos a virus capaces de enfermarlos al grado que no podrían competir. Los atletas olímpicos que competirán en deportes acuáticos seguramente entrarán en contacto con virus capaces de causarles enfermedades y que en algunos análisis alcanzaban un nivel 1,7 millones de veces superior a lo que sería considerado aceptable en una playa del sur de California.

El doctor Richard Budgett, director médico del Comité Olímpico Internacional con sede en Suiza, dijo que los organizadores locales habían aplicado los métodos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para descubrir la presencia de bacterias, pero no la de virus. El COI no ha hecho planes para pedir el cambio de sedes, pero dijo que seguiría vigilando las pruebas de calidad de aguas.

"La Organización Mundial de la Salud y otros nos han asegurado que no existe un riesgo significativo para la salud de los atletas", dijo Budgett.

"Evidentemente, habrá algunos individuos que sufrirán infecciones, pero es cuestión de evaluar el riesgo de manera realista y comprender que habrá muchas competencias en estas sedes", añadió. "Hay que mantener el sentido de las proporciones".

A los deportistas, entrenadores y autoridades deportivas consultados por la AP les resultaba difícil evaluar el riesgo que surge de las investigaciones de la agencia y no modificaron sus planes para competir en eventos inminentes de entrenamiento.

La remera brasileña Fabiana Beltrame, que ha participado en tres olimpíadas, se entrenó en el lago Rodrigo de Freitas al amanecer.

"Hace 10 años que vengo aquí a remar y no me ha pasado nada", dijo. Pero añadió que estaba "preocupada" por los atletas de todo el mundo que llegarán en agosto para las pruebas.

"Nosotros nos preparamos durante cuatro años para competir y alcanzar el mejor estado para el día de la competencia, y podemos perder todo debido a las condiciones precarias del agua", dijo Beltrame.

Peter Cookson, director de alta competencia del equipo canadiense, dijo que no estaba claro cómo se podrían evitar los virus.

"No sé qué puede hacer el comité organizador", dijo Cookson. "Es algo que me deja perplejo. No es una solución de corto plazo para resolver la calidad del agua, es una solución de largo plazo que Brasil debe afrontar".

El balneario de Buzios --a unas dos horas en auto desde Río-- se apresuró a ofrecerse como sede alterna para navegación a vela a la bahía de Guanabara, contaminada y llena de basura.

La cámara hotelera local dijo en un comunicado que la ciudad estaba "preparada y disponible para ser sede del evento bajo cualesquiera condiciones".

La navegación a vela y el remo suelen realizarse lejos de las sedes olímpicas principales. Esta vez no es así, y los deportistas sienten la emoción de ocupar el centro de la escena.

A pesar de la contaminación, la bahía de Guanabara y el lago Rodrigo de Freitas lucirán perfectos por televisión una vez que se retiren los escombros flotantes. El Pan de Azúcar, la célebre roca donde las aguas salen al Atlántico, sirve de telón de fondo a la bahía.

El lago está en el corazón de Río, un espejo de agua deslumbrante bajo la estatua monumental del Cristo Redentor.

Gary Jobson, expresidente de la federación de vela estadounidense y ahora vicepresidente del comité ejecutivo de la Federación Internacional de Vela, dijo que las autoridades del deporte no han recibido pedidos de trasladar la sede de la regata olímpica.

"Ninguno de los equipos ha pedido el traslado. De todas las autoridades nacionales, ninguna ha dicho, 'debemos trasladarlo'. Ningún competidor ha dicho nada al respecto. El año pasado realizaron una regata ahí precisamente en esta época y los informes coincidieron en que todo estaba bien. No hubo problemas".

Muchos equipos han entrenado ahí durante más de un año y conocen la sede. Un traslado obligaría a conocer un área nueva.

Aiko Saito, directiva del equipo japonés, dijo que no quería el traslado.

"Cambiar la sede. ¿Qué significa eso?", preguntó. "Hemos trabajado mucho aquí así que espero que los Juegos Olímpicos sucedan aquí. No queremos trasladarnos".

Dijo que era su tercera visita a Río, y que los marineros han aprendido a vérselas con las condiciones del agua.

"Somos cuidadosos con los cortes y las heridas leves", aseguró. "No las dejamos, las lavamos. Tomamos esa precaución. Nos lavamos las manos, los ojos".

La windsurfista española Blanca Manchón dijo que el agua de la bahía era "realmente mala"".

"Esto hago cada vez que me tapa el agua", dijo, y lanzó un escupitajo. "Es el peor lugar. Nunca he visto un lugar tan sucio. El agua es negra".

Curtis Jordan, director de alta competencia del equipo estadounidense, dijo que es difícil juzgar la gravedad del problema de la contaminación. Todos los juegos enfrentan problemas graves... y los resuelven, dijo. Esta será su octava Olimpíada.

"Es como la historia del pastorcillo mentiroso", dijo Jordan. "Por grave que sea, no he estado en una sola Olimpíada que no haya tenido un aspecto mortal o desastroso".