Ejecución en India resalta conflictos sobre la pena capital

Pocos países sentencian a más personas a muerte que India. Que esas sentencias se cumplan o no es otra cosa. Aunque más de 1.000 personas han sido enviadas al corredor de la muerte en este siglo, apenas cuatro han sido ejecutadas.

Yakub Abdul Razak Memon fue el más reciente. Memon, encarcelado por participar en los atentados con bombas que mataron a 257 personas en Mumbai en 1993, fue ahorcado el jueves por la mañana.

Unos 300 ciudadanos prominentes, incluyendo los últimos ocho jueces retirados de la corte suprema y la corte superior de Delhi, habían pedido al presidente de India que conmutase la pena de muerte contra Memon y le sentenciase a cadena perpetua, en un reflejo del creciente rechazo en el país a la pena de muerte. Aun así, algunos de los partidarios más vehementes de la pena capital son líderes del partido gobernante, el grupo nacionalista hindú Bharatiya Janata.

"En estos momentos, es imperativo que este conspirador sea ahorcado. Para enviar un mensaje a los terroristas en todo el mundo de que India no tolera el terrorismo", dijo Shaina N.C., portavoz del partido.

Las últimas esperanzas de Memon de un aplazamiento o perdón judicial se evaporaron el miércoles cuando un tribunal de tres jueces determinó que la Corte Suprema no había cometido errores de procedimiento al rechazar su petición de clemencia la semana pasada.

Memon, que era contable, fue declarado culpable de proveer apoyo financiero y logístico para los ataques que sacudieron el corazón financiero de India en 1993. Los que pedían una conmutación de la pena resaltaron el tiempo que llevaba Memon en prisión, que los principales conspiradores de los atentados viven libremente en Pakistán y Dubai y que las sentencias a muerte a otros convictos de terrorismo han sido conmutadas.