Cuando internet amenaza con escuchar las conversaciones

Al igual que muchos adolescentes, Aanya Nigam comparte sus andanzas, actividades y pensamientos a sus contactos en Twitter, Instagram y otras redes sociales sin pensarlo dos veces.

Pero la actitud despreocupada de Aanya devino paranoia hace unos pocos meses, después que su madre compró Echo, de Amazon, un asistente digital que puede instalarse en una casa u oficina para escuchar pedidos variados como una canción, un resultado deportivo, el pronóstico meteorológico e incluso un libro para leer en voz alta.

Después de usar el dispositivo conectado a internet durante dos meses, la joven de 16 años empezó a preocuparse de que Echo estuviese escuchando las conversaciones en su hogar de Issaquah, Washington. Por eso desenchufó el aparato y lo escondió en un sitio que su madre, Anjana Agarwal, todavía no ha podido encontrar.

"Supongo que hay una diferencia entre decidirse a compartir algo y que haya algo que capte sin que sepas quién está escuchando", comentó Agarwal sobre la preocupación de su hija.

Echo, un artefacto cilíndrico de 180 dólares, es el sistema más avanzado en reconocimiento de voz que permite a las máquinas grabar trozos de conversación que analizan y almacenan compañías que prometen facilitar la vida de los clientes.

Otras formas populares de servicios de reconocimiento de voz incluyen Siri, de Apple, Cortana de Microsoft y OK Google para hablar a la máquina de búsqueda de Google. También pueden usarse comandos orales para hallar algo que ver en algunos televisores, y una muñeca Barbie de próxima aparición incluirá un micrófono conectado a internet.

Estas innovaciones enfrentarán al público con una opción entre conveniencia y privacidad, mientras deciden si le conviene abrir otra ventana en sus hogares a un número creciente de dispositivos equipados con micrófonos y cámaras conectados a internet.

El fenómeno promete abrir una era de hogares automatizados provistos de candados, luces, termostatos, sistemas de entretenimiento y sirvientes, como Echo, que responden a la voz humana.

Pero también plantea la amenaza de micrófonos ocultos conectados a internet que se usen para interceptación telefónica en beneficio de compañías proveedoras de servicio digital, funcionarios del gobierno con órdenes judiciales, o intrusos que tomen control del equipo.

"Estamos en la trayectoria de un futuro lleno de aplicaciones y dispositivos activados oralmente", opinó el analista Fatemeh Khatibloo, de Forrester Research. "Esto requerirá establecer el delicado equilibrio entre una gran experiencia para el usuario y algo por cierto escalofriante".