Pollard, el espía que tensó las relaciones EEUU-Israel

El arresto de Jonathan Pollard por espiar para Israel generó uno de los casos de espionaje más sensacionales en la historia reciente de Estados Unidos, encendiendo las pasiones y provocando entuertos diplomáticos y legales por varias décadas.

Treinta años después, Pollard, que cumplía una sentencia a cadena perpetua, se benefició de la libertad condicional y será excarcelado el 21 de noviembre.

Pero las disputas continúan. Sus abogados dijeron que pedirán clemencia al presidente Barack Obama y que le permita viajar a Israel, algo que no puede hacer sin autorización bajo los términos de la libertad condicional. La Casa Blanca, no obstante, descarta esa posibilidad, diciendo que cometió "delitos muy graves".

"Esperamos con ansiedad que lo liberen", expresó el primer ministro israelí Benjamin Natanyahu en un comunicado difundido el martes.

El caso de Pollard ha causado divisiones políticas y fue usado a veces como ficha de negociación desde el día de 1985 en que fue arrestado cuando trataba de asilarse en la embajada israelí en Washington.

Sus partidarios ven al ex analista de inteligencia de la Armada como un mártir que recibió un castigo exagerado en vista de que espió para un viejo aliado de Estados Unidos. Sus detractores, no obstante, lo consideran un traidor que difundió secretos a cambio de dinero.

"Juró apoyar la constitución de Estados Unidos y no lo hizo", declaró M.E. "Spike" Bowman, ex consejero del FBI. "El que le haya pasado información a un aliado no cambia nada para mí. Me alegro de que fuera un aliado y no los rusos, pero eso no cambia nada".

El gobierno israelí ha dicho que era un agente suyo y le concedió la nacionalidad. Hasta hace poco, no obstante, las autoridades estadounidenses se negaron a considerar su liberación a pesar de las presiones israelíes.

"He planteado el tema de su liberación constantemente en mis encuentros y conversaciones con sucesivas administraciones estadounidenses", dijo Netanyahu.

"Enorme alegría", escribió la ministra de Justicia israelí Ayelet Shaked en su página de Facebook, agregando que "en noviembre llegarán a su fin 30 años de sufrimiento".

Si bien la decisión fue anunciada pocas semanas después de un acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán al que se opone Israel, la Casa Blanca negó que haya relación alguna o que la excarcelación de Pollard sea una concesión a Israel. Las autoridades israelíes, por su parte, afirmaron que, aun cuando ven con agrado la liberación, no dejarán de condenar el pacto con Irán.

El Departamento de Justicia destacó que, bajo las normas vigentes cuando fue sentenciado, Pollard podía ser liberado bajo palabra después de 30 años de cárcel. El Departamento no se opuso a la solicitud, basada en el buen comportamiento registrado durante su sentencia y el hecho de que no se considera que vaya a cometer nuevos delitos una vez librado.

Sus abogados dicen que le consiguieron vivienda y un trabajo a Pollard en Nueva York. Los reos que se benefician con la libertad bajo palabra deben ser autorizados a viajar al exterior por el gobierno en los cinco años siguientes a su excarcelación.

"El presidente no piensa alterar los términos de la libertad bajo palabra del señor Pollard", aseguró Alistair Baskey, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.

Pollard ha tenido problemas de salud en años recientes y "no ve la hora de reunirse con su amada esposa", dijeron sus abogados.

Sus partidarios afirman que suministró información vital para los intereses de seguridad de Israel en momentos en que esa nación era amenazada por sus vecinos del Medio Oriente. Los fiscales y varios miembros de la comunidad de inteligencia dicen que entregó una cantidad tal de documentos clasificados que se tornó en uno de los espías estadounidenses que más información revelaron.

El gobierno indicó que entregó información acerca de cómo burlar radares y cómo contrarrestar las capacidades electrónicas de naciones hostiles a Israel, incluida Arabia Saudita.

Una declaración del secretario de Defensa de entonces Caspar Weinberger señaló que Pollard había provocado daños "irreparables" al suministrar a los israelíes más de 800 documentos clasificados y más de 1.000 mensajes y cables clasificados. Agregó que la difusión de esa información ponía en peligro a las tropas estadounidenses.

Eliot Lauer, uno de los abogados de Pollard, rechazó esa evaluación, diciendo que su cliente "quiere mucho a este país" y que "jamás quiso hacer nada que pudiera causarle daño a Estados Unidos".

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Los reporteros de la Associated Press Matthew Lee, Deb Riechmann (ambos desde Washington) y Ian Deitch (Jerusalén) colaboraron en este despacho.

Eric Tucker está en Twitter como http://www.twitter.com/etuckerAP