Obama no cede en batalla por presupuesto

Esta vez el presidente Barack Obama dice que no cederá. Es la faceta beligerante del presidente, que apuesta a que los republicanos pestañearán para evitar un cierre del gobierno o que el país caiga, por primera vez en la historia, en mora de sus obligaciones.

Es una propuesta que tiene sus riesgos y un historial de acuerdos de última hora por ambas partes. Los enfrentamientos por posturas de riesgo político calculado entre Obama y los legisladores republicanos con frecuencia se detienen al borde del precipicio.

Pero esta vez el presidente y sus asistentes sostienen que no negociarán su autoridad para aumentar el límite de la deuda y cumplir las obligaciones del país. A los conservadores que desean deshacer su ley de reforma de los servicios médicos a cambio de aumentar el límite de la deuda, Obama les dijo directamente el viernes: "Eso no sucederá".

"No sé cómo puedo ser más claro sobre esto: Nadie puede amenazar la confianza en el crédito y la buena fe de Estados Unidos sólo para sacar concesiones políticas", dijo Obama en una presentación sorpresiva en la sala de prensa de la Casa Blanca.

Pero el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dice que el aumento del límite de la deuda debe estar vinculado a reducciones en el presupuesto y otros cambios en algunos programas.

"El presidente dice: 'No voy a negociar' ", dijo Boehner. "Bueno, lo siento, pero eso no funciona así"

La postura de Obama se basa en la experiencia, la política y un deseo de protegerse de exigencias similares en los tres años que le quedan en la Casa Blanca.

Los asesores de Obama señalan que negociaciones anteriores no han generado grandes acuerdos y que la mera amenaza de una mora en 2011 estremeció la economía, causando una reducción en la calificación del crédito de Estados Unidos como país. Las conversaciones sostenidas anteriormente este año para evitar una reducción automática de gastos también fracasaron.

Los asistentes de Obama también señalan que el propio Boehner declaró hace ocho meses el final de las negociaciones con Obama para favorecer el proceso legislativo normal.

Ese proceso ha probado ser complicado para el Partido Republicano y los asesores de la Casa Blanca insisten en que en un enfrentamiento los republicanos serán percibidos como la parte poco razonable. Y la Casa Blanca está convencida de que cualquier concesión colocaría al presidente en la posición de tener que negociar una y otra vez cuando se acerque el nuevo límite de la deuda.

"No voy a comenzar a sentar un precedente, no sólo para mí, sino para los presidentes del futuro, en que una cámara del Congreso puede decir cada vez que lo decida que debe haber una votación para asegurar que el Tesoro pague sus cuentas", dijo Obama el viernes.