Pobladores demuelen capilla antigua en México

Las autoridades mexicanas interpusieron una demanda penal después de que pobladores del estado central de Tlaxcala demolieran una capilla del siglo XVIII.

La pequeña Capilla del Santo Cristo fue construida por los franciscanos durante la época colonial y se amplió en los siglos XIX y el XX.

Arturo Balandrano, coordinador nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dijo el martes desconocer por qué los habitantes de San Pablo del Monte derribaron la capilla el sábado por la noche y el domingo en la madrugada.

"No entendemos cómo una comunidad eminentemente católica que tradicionalmente sigue los ritos de la Iglesia católica pudo haber cometido este acto de barbarie", indicó Balandrano.

La AP no pudo contactar el martes a la diócesis de Tlaxcala, ni al párroco de la capilla ni al gobierno local para que comentaran sobre lo sucedido.

Esta capilla, como casi todas las de México, es propiedad del Estado pero está cedida temporalmente a la Iglesia católica para ser usada en celebraciones religiosas. Destruirla, al igual que acabar con cualquier otro monumento histórico, es un acto penado con tres a 11 años de prisión.

Un problema es que México tiene 110.000 monumentos históricos que cuidar y las autoridades no se dieron cuenta de lo que había pasado hasta que ya era demasiado tarde, la capilla había sido demolida y todos los escombros retirados, explicó Balandrano.

La pequeña iglesia era un ejemplo de arquitectura tradicional religiosa con antecedentes virreinales. Poseía elementos de mampostería en muros y contrafuertes, además de una bóveda de cañón corrido y dos torres campanario añadidas en el siglo XIX. Sus muros tenían casi un metro de ancho.

Pintada de azul celeste y amarillo, se levantaba junto a una iglesia mucho más grande y nueva que los habitantes del municipio habían construido hace una década con una mezcla de muchos estilos.

Los pobladores dijeron que la capilla se estaba viniendo abajo y no era tan antigua, según los citaron medios de comunicación locales. Pero Balandrano negó que estuviera en malas condiciones.

"Era una construcción sólida que no estaba en riesgo. Tenía pequeñas grietas, como tienen todos los edificios históricos, pero no riesgos estructurales", afirmó.

El funcionario añadió que la gente todavía la usaba para celebraciones, aunque les quedaba pequeña.

Raúl Delgado, que dirige el Consejo Nacional de las Artes, señaló que las dos iglesias coexistían sin problemas hasta el fin de semana pasado, cuando los pobladores aparentemente prefirieron quedarse con la construcción más nueva, con tres pisos de altura, columnas griegas, estatuas de tamaño natural, un reloj y muros de piedra.

El Instituto de Antropología e Historia informó que no había mandado a sus expertos al lugar para evitar problemas con la comunidad.