Turquía ataca a rebeldes en Siria y a curdos en Irak

La súbita disposición de Turquía para sumarse a la lucha contra el grupo Estado Islámico es indicio de que teme perder influencia con Estados Unidos, pero el segundo frente que abrió el sábado contra los rebeldes curdos en Irak podría complicar la guerra de Washington.

Durante meses, Ankara había sido renuente a integrarse en la coalición que encabeza Estados Unidos contra el Estado Islámico a pesar de los avances logrados por el grupo extremista en territorio cercano a Turquía.

Ahora, aviones de guerra turcos atacan directamente posiciones del grupo Estado Islámico. El más reciente bombardeo tuvo lugar a primeras horas del sábado por segundo día consecutivo. Turquía abrió poco después un segundo frente contra la insurgencia curda.

Los ataques contra el Partido de los Trabajadores del Curdistán, o PKK, agregan confusión a la lucha que encabeza Estados Unidos contra el grupo Estado Islámico. Washington ha dependido de combatientes curdos en Siria, afiliados al PKK, para lograr avances frente al Estado Islámico.

El sábado en la noche, la Casa Blanca dijo que Turquía tiene derecho a defenderse de los ataques terroristas de los rebeldes curdos. El portavoz Alistair Baskey condenó enérgicamente los recientes ataques terroristas del PKK, al que Estados Unidos considera un grupo terrorista, y señaló que el PKK debería renunciar al terrorismo y reanudar las conversaciones con el gobierno de Turquía.

Sin embargo, Baskey también señaló que ambas partes deben evitar la violencia y buscar desactivar su conflicto.

Los aviones turcos atacaron albergues e instalaciones de almacenamiento pertenecientes al PKK en siete zonas en el norte de Irak, incluida la montaña Quandil, sede del cuartel de mando del grupo, dijeron las autoridades.

La incursión aérea fue la primera de Turquía en el norte de Irak contra el PKK desde que el gobierno turco emprendió conversaciones de paz con los curdos en 2012. El PKK declaró en 2013 un alto el fuego.

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Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press, Gregory Katz, en Londres; Bram Janssen, en Irbil, Irak; Vivian Salama, en Bagdad; Josh Lederman, en Washington, y Zeina Karam, en Beirut.