Paraguay: Honran con plumas a santo español muerto en Perú

Feligreses católicos del pueblo paraguayo Emboscada honraron el viernes al fraile español San Francisco Solano, muerto en Perú en 1610, y lo hicieron con una peculiar fiesta de religiosidad popular vistiéndose con traje de plumas de aves.

El llamativo jolgorio realizado en el patio de la capilla San Francisco Solano de la comunidad Minas, en las afueras del pueblo Emboscada, a 45 kilómetros al norte de Asunción, fue dirigido por el sacerdote Modesto Martínez ante unas 500 personas, aproximadamente.

La fiesta, una mezcla de creencias indígenas y católicas, es conocida en Paraguay por la denominación en guaraní Guaicurú ñemondé que en español significa "vestido de los indígenas" de la etnia guaicurú.

Según la leyenda, los guaicurú acostumbraban atacar a etnias menores y españoles en los primeros años de la colonia para robar comida y armas. Los atacados decidieron vestirse con trajes de plumas de ave para asustarlos.

"La religiosidad popular tiene su matiz: iniciamos con una misa, seguimos con la procesión de la imagen del santo que sostiene un violín y terminamos con danzas de los disfrazados con plumas", explicó el cura a The Associated Press.

El padre Martínez recordó que la fiesta se celebra desde el siglo XIX. Durante los gobiernos de Carlos Antonio López y de su hijo Francisco Solano López se honraba los 24 de julio a San Francisco Solano, un fraile español que fue misionero en Perú.

El fraile, según el padre Martínez, nació en Mantilla, España, el 10 de marzo de 1549 y falleció en el convento limeño de La Recolección el 14 de Julio de 1610. Fue canonizado por el papa Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726.

"No tenemos registro de que San Francisco Solano, de la congregación franciscana, haya estado en Paraguay, pero los feligreses creen que es muy milagroso. La leyenda dice que estando agonizando en el convento de Lima, los pajaritos extrañamente cantaban en su ventana. Por eso, aquí se disfrazan con plumas de aves", relató.

Pedro Balbuena, de 68 años, considerado el cacique de los emplumados, dijo a la AP que "hace 40 años organizo la presentación, ensayando las danzas durante tres meses, coordino la confección de los trajes usando preferentemente plumas de gallo porque son más coloridas. Se adhieren niños, adultos y ancianos".

Pero Andresa Agüero, de 78 años, cree que "esto no es solo fiesta, es un encuentro con el santo y con Dios para agradecerle por los favores recibidos", expresó en guaraní.

"Yo me disfrazo de ave desde que tengo memoria porque mi mama me contó que siendo bebé tuve muchos problemas de salud y como éramos muy pobres, solo fui tratada con oración a San Francisco Solano y remedios yuyos (homeopatía). Y aquí estoy todavía viviendo, por un milagro", señaló con satisfacción.