Ecuador rechaza informe sobre justicia de Human Rights Watch

Ecuador rechazó el miércoles y calificó de "muy malo" un informe de Human Rights Watch, en el que esa organización activista denunció que el gobierno usa leyes represivas contra sus críticos, que los jueces demoran audiencias por presiones políticas y que no aplican oportunamente una reciente legislación más benigna.

En declaraciones publicadas en la agencia oficial de noticias Andes, el presidente del Consejo de la Judicatura, Gustavo Jalkh, señaló que el informe de HRW "técnicamente es muy malo, deja mucho que desear, hace una confusión jurídica de muchos temas".

"Somos personas democráticas y abiertas a la crítica; creemos que una crítica bien fundada nos sirve de asesoría para mejorar, pero estas cosas con absolutamente infundadas", agregó.

En Ecuador hay cinco fiscales por cada 100.000 habitantes y en América Latina el promedio es de siete fiscales por cada 100.000 personas, añadió. Entonces, "la meta es llegar a ocho fiscales por cada 100 mil habitantes".

Con relativa frecuencia, organismos del estado ecuatoriano acusan de sabotaje y terrorismo a manifestantes, opositores y estudiantes que protagonizan protestas callejeras. Además se les enjuicia, sentencia y muchos de ellos van a prisión.

En el documento de HRW divulgado el martes, el director para las Américas de la organización, José Miguel Vivanco, señaló que "estas condenas por terrorismo y sabotaje, que no tienen ninguna base, son un ejemplo claro de cómo el gobierno utiliza leyes represivas contra sus críticos".

"Si un caso todavía se encuentra en apelación, los jueces deberían aplicar la norma más favorable", añadió, aunque consideró que "estos cargos nunca deberían haber sido planteados, y ahora no existe ninguna justificación legal para no conceder a los acusados una fecha de audiencia para que se reviertan estas condenas injustas".

El presidente Rafael Correa está al frente del gobierno ecuatoriano desde enero de 2007 y su período concluye en 2017. Durante su gestión ha evidenciado un estilo confrontador y autoritario, en el que no ha dudado incluso en entablar querellas particulares contra periodistas, medios de comunicación y opositores, las que suele ganar.