Parlamento griego es puesto a prueba por disidencia

Los legisladores griegos comenzaron un debate la noche del miércoles para discutir las reformas adicionales que exigen los acreedores internacionales a cambio de un tercer rescate multimillonario, y la atención se centró en los disidentes del gobierno que han prometido rechazar las medidas.

Pese a la revuelta al interior del partido del primer ministro Alexis Tsipras, se prevé que el parlamento apruebe la mañana del jueves la propuesta de ley --la segunda prueba de este tipo en la semana-- con el gran apoyo de la oposición conformada por partidos pro eurozona. No concretar la aprobación significaría una demora en la entrega del rescate y reavivar los temores sobre el futuro de Grecia en la eurozona.

Al igual que la votación de la semana pasada, el principal problema para Tsipras está en los conservadores de su propio partido, muchos de los cuales ven las reformas como una traición a su programa de gobierno antiausteridad que llevó al partido Syriza al poder en enero de este año.

Ese sentimiento fue reflejado por unas 10.000 personas que se manifestaron a las afueras del parlamento antes del debate, en protesta a las más recientes medidas, que reformarán los sectores bancario y judicial del país. Pequeños enfrentamientos violentos ensuciaron el final de la protesta, mientras que unos cuantos adolescentes lanzaron bombas incendiarias a la policía antimotines, aunque no se reportaron arrestos o lesionados.

Se prevé que las negociaciones con los acreedores comiencen poco después de que se apruebe el más reciente paquete de reformas. El gobierno de izquierda espera que las nuevas pláticas sobre el rescate concluyan antes del 20 de agosto, cuando Grecia deba saldar una deuda superior a los 3.000 millones de euros (3.300 millones de dólares) al Banco Central Europeo (ECB por sus siglas en inglés).

El miércoles, el ECB realizó una crucial inyección de capital a los sacudidos bancos griegos. Un funcionario bancario europeo dijo a The Associated Press que el ECB decidió incrementar la liquidez de emergencia a disposición de los bancos griegos en 900 millones de euros (980 millones de dólares), la segunda inyección de efectivo de ese tipo en menos de una semana.

Ante el temor de que los cuentahabientes retiren sus ahorros de los bancos griegos, el gobierno impuso controles de capital hace más de tres semanas, limitando los retiros diarios a 60 euros (65 dólares) por usuario. La liquidez adicional provista por el ECB significa que los bancos griegos seguirán siendo capaces de entregar efectivo.

Grecia ha dependido de los préstamos emergentes, con un total de 240.000 millones de euros, desde 2010, luego de quedar fuera de los mercados financieros internacionales. Estuvo a punto de salir de la eurozona este mes, luego de que las relaciones entre Atenas y sus acreedores tuvieron su peor momento histórico, y solo se salvaron por un cambio radical de parecer de Tsipras en el último minuto.

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Derek Gatopoulos en Atenas y Raf Casert en Bruselas contribuyeron a este despacho.