EEUU: Tras tiroteo, civiles armados protegen a reclutadores

En los centros de reclutamiento de todo Estados Unidos aparecen ciudadanos armados con intención de proteger a los reclutadores, después de que cuatro marines y un marinero murieran la semana pasada en Chattanooga, Tennessee.

Los civiles, en ocasiones miembros de milicias privadas, dicen apoyar a los reclutadores, que debido a las normas del ejército no van armados.

"Estamos aquí para proteger y servir", dijo el martes Clint Janney, armado con una pistola Taurus de 9 milímetros, en el aparcamiento de un centro de reclutamiento en la zona oeste de Columbus. "Nosotros haremos lo que no hace el gobierno".

Se han establecido puestos de guardia similares ante centros de reclutamiento de varias ciudades del país, como Madison, Wisconsin, Hiram, Georgia, Phoenix y varios lugares de Tennessee, como Murfreesboro.

No hay indicios de que estos centros estén en peligro y el gobierno no tiene planes de cambiar su personal, aunque algunos gobernadores han trasladado temporalmente los centros de reclutamiento de la Guardia Nacional a arsenales, y varios han autorizado que el personal de la Guardia vaya armado en instalaciones estatales.

Janney, de 38 años y que posee una empresa de puertas para cocheras, es miembro de la rama de Ohio de la milicia "Irregulares 3 Por ciento". Con él están otros cuatro miembros del grupo, algunos llegados el martes y otros que están en la zona desde el viernes. En Ohio y otros muchos estados es ilegal llevar una pistola o un rifle a la vista.

Los cinco hombres se sentaban en sillas de jardín y en ocasiones sacaban botellas de agua de una nevera portátil, o se quedaban parados charlando. Algunas personas se les acercaban para darles las gracias, mientras que otras no parecían advertir su presencia en el gran aparcamiento.

El jefe de policía del condado de Franklin, Zach Scott, señaló que mientras el propietario del complejo no les pida que se vayan, los hombres no incumplen ninguna ley. Scott ha indicado a sus agentes que vigilen los centros de reclutamiento, pero no a los guardias voluntarios.

Los empleados de un centro de suministros médicos en el edificio contiguo dijeron comprender la intención de los voluntarios, pero no estaban entusiasmados con su presencia. Los clientes que salían de la tienda dijeron apreciar la disposición de los voluntarios, pero pensaban que tener guardias profesionales de seguridad sería mejor.

"Se volverían locos con los disparos. Simplemente no sabes lo que se les pasa por la cabeza", dijo Kimm McLaughlin, de 44 años y procedente de la vecina Grove City.

El martes, el fundador y presidente de Oath Keepers, un grupo activista con sede en Las Vegas formado por veteranos y personal de emergencias como paramédicos, hizo una llamada a nivel nacional a sus miembros para que protegieran los centros de reclutamiento. Muchos ya vigilan instalaciones en Tennessee, Arkansas y Oklahoma, indicó su presidente, Stewart Rhodes.

Es "absolutamente descabellado" que no se permita ir armados a los reclutadores, afirmó.

"Estarían mejor caminando por las calles de Bagdad, porque al menos en Bagdad podrían moverse. Aquí están quietos", afirmó el martes.

El capitán Jim Stenger, agente de asuntos públicos de los Marines para el distrito de reclutamiento que incluye siete estados del Medio Oeste, expresó su esperanza de que los civiles armados se vayan a casa.

"Aunque apreciamos enormemente el apoyo del público americano durante esta tragedia, pedimos que los ciudadanos no monten guardia ante nuestras oficinas de reclutamiento", indicó Stenger en un comunicado por correo electrónico. "Nuestra confianza pública continúa depositada en nuestro personal formado de emergencias, por seguridad de las comunidades donde vivimos y trabajamos".

Una directiva del Departamento de Defensa de 1992 restringe las armas al personal de fuerzas de seguridad o la policía militar en instalaciones federales, entre las que se cuentan los centros de reclutamiento. El Centro de Mando de Reclutamiento del Ejército no se posicionó sobre las acciones de los civiles siempre que no interfieran con el funcionamiento de los centros, señaló el portavoz Brian Lepley.

Aunque trágicos, sólo se han producido incidentes violentos en dos ocasiones en los últimos seis años en centros de reclutamiento, explicó: el de Chattanooga de la semana pasada y el de Little Rock en 2009, en el que murió un soldado y otro resultó herido.

"Las estaciones de reclutamiento tienen que ser públicas, debemos estar donde están los jóvenes", dijo Lepley. La mayoría de los reclutadores son veteranos de guerra de Irak y Afganistán bien entrenados para tratar con tiradores, añadió.

Un grupo de veteranos empezó a montar guardia el viernes con varios partidarios ante una oficina de reclutamiento de la Armada y los Marines en Madison, Wisconsin.

"Es sólo orgullo cívico", dijo David Walters, un veterano de 30 años de Baraboo, al norte de Madison. "Es bueno mostrar que la gente todavía puede unirse".

El martes hizo su turno ante la oficina con Chip Beduhn, un guardia de seguridad 44 años que también es de Baraboo. Walters dijo portar un arma oculta y señaló que se sentiría cómodo en una situación con violencia si alguien intentaba atacar el lugar.

En Arizona, miembros armados del equipo de voluntarios del jefe de policía Joe Arpaio patrullaban el martes en torno a las oficinas de la Reserva en Buckeye, unas 30 millas al oeste del centro de Phoenix.

El jefe de policía del condado decidió colocar a tres miembros de la cuadrilla a patrullar, después de que un capitán de la reserva solicitara seguridad extra. Los voluntarios vigilan el exterior del terreno de la Reserva, pero Arpaio dijo que entrarían en la propiedad si hacía falta más seguridad. El jefe de policía ha utilizado a voluntarios para patrullas similares en el pasado.

En Hiram, Georgia, unas 30 millas al noroeste de Atlanta, un grupo de cuatro o cinco personas montaba guardia ante una oficina de reclutamiento el viernes, con sus armas de fuego personales como una muestra de apoyo. Contaban con una tienda de acampada, unas pocas sillas de jardín y unas banderas de Estados Unidos, indicó el jefe de policía, Todd Vande Zande.

"Si les hace sentirse mejor como ciudadanos estadounidenses y no hacen nada ilegal, entonces me parece estupendo", dijo.

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Los periodistas de Associated Press Kantele Franko en Columbus, Kate Brumback en Atlanta, Todd Richmond en Madison, Wisconsin, y Jacques Billeaud en Phoenix contribuyeron a este despacho.