Irán: Acercamiento de líder iraní da esperanza

En una calle en ruinas, el peón Mohamad Hasanzadeh se preocupa más por encontrar su próximo trabajo que por el mundo diplomático al otro lado del mundo. Sin embargo, le parece bien que el presidente Hasán Ruhani haga esfuerzos por encontrar un terreno común con Occidente.

"Yo no voté por Ruhani, pero parece ser un buen presidente", dijo Hasanzadeh, que siguió a muchos en este vecindario del sur de Teherán y respaldó en las elecciones al alcalde de la capital, Mohammad Bagher Qalibaf.

"Ruhani no busca enemistarse. Busca aliviar tensiones. Eso es lo que nos interesa", agregó.

Y aunque el esfuerzo de acercamiento de Ruhani no cuenta con un apoyo total --la Guardia Republicana, por ejemplo, parece agitada por sus esfuerzos-- el cambio de tono ante Occidente ha provocado emociones en Irán.

A los liberales les parecen prometedores hechos como la liberación este mes de más de 90 personas detenidas en represiones políticas. Los comerciantes buscan señales de un posible alivio de las sanciones bajo un enfoque gradual en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. Y otros simplemente agradecen un respiro de la postura de confrontación del predecesor de Ruhani, Mahmud Ahmadinejad.

"Lo único que entiendo es que la postura de Rouhani es respetuosa, mientras que la de Ahmadinejad no lo era", dijo Hasan Makani, un trabajador de la construcción de 42 años. "No conozco mucho de política, pero espero que las cosas mejoren con Ruhani".

Sin embargo, Irán ya ha pasado por cosas similares.

El presidente reformista Mohamad Jatami asumió el cargo en 1997 con expectativas similares de un acercamiento con Washington y poner coto a la influencia de los intransigentes. Pero Jatami tuvo la fuerte oposición de los conservadores, quienes ayudaron a elegir a como su sucesor a Ahmadinejad.

Pero Ruhani enfrenta una presión mucho mayor, tanto en el país como en el extranjero. Tiene que reanudar las conversaciones sobre el tema nuclear con las potencias mundiales y persuadir a Estados Unidos y sus aliados de que aliviar las sanciones llevará a concesiones iraníes, que todavía no están claras. La Guardia Revolucionaria también es un factor negativo en potencia si considera que Ruhani está yendo demasiado lejos, muy rápido, incluso con el apoyo aparente del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

La Guardia es la única institución capaz de enfrentarse al proceso y presionar por echarlo atrás. Sin Jamenei, la legitimidad del acercamiento de Ruhani a Washington perdería mucha fuerza.

Y la Guardia ya parece incómoda en la posición inédita de espectador. Jamenei ha advertido a los jefes de la institución que se mantengan alejados de la política, expresando que era hora de una "flexibilidad heroica" en la formulación de políticas. Jamenei también permitió que Ruhani designara a su canciller, graduado en Estados Unidos, para que dirigiera las conversaciones sobre el asunto nuclear, quitándoselo de las manos a los funcionarios de seguridad.

En respuesta, la Guardia advirtió a Ruhani que no debe extralimitarse. La agencia de noticias Fars, vinculada con esa institución, incluso criticó la traducción de la entrevista de Ruhani con la cadena CNN, en la que calificó de "lamentable" el Holocausto.

"La flexibilidad heroica no incluye la pasividad o la rendición", dijo el jefe en funciones de la Guardia, Hossein Salami.

Y el jueves, Ghassem Soleimani, alto oficial de las fuerzas especiales Quds de la Guardia, interpretó la declaración del presidente Barack Obama de que Estados Unidos no busca un "cambio de régimen" como una señal de la debilidad de Washington, no una oferta de acercamiento.

En declaraciones a la agencia de noticias semioficial Fars, Soleimani dijo que "esto no es un favor, es un anuncio de incapacidad".

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El redactor Nasser Karimi de la AP contribuyó a este despacho.