Secuestrados 4 italianos en Libia cerca de complejo de Eni

Cuatro trabajadores italianos de la construcción fueron secuestrados cerca de un complejo industrial propiedad de la firma energética italiana Eni en la ciudad de Melitá, en el oeste de Libia, según el Ministerio italiano de Exteriores.

Los cuatro eran empleados de la constructora Bonatti, indicó el ministerio en un comunicado.

El secuestro se produjo el domingo por la noche y las familias de los trabajadores fueron informadas durante la noche, dijo en Bruselas el ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, añadiendo que los agentes de inteligencia trabajaban para obtener más información sobre las circunstancias del secuestro.

La cancillería señaló que había cerrado su embajada en Libia el 15 de febrero e instado a sus ciudadanos a salir de la nación norteafricana debido a los riesgos para los extranjeros. Muchos italianos trabajan en los sectores del gas, el petróleo y la construcción en el país, que fue una colonia italiana durante buena parte de la primera mitad del siglo XX.

Libia se ha sumido en el caos desde que el veterano dictador Moamar Gadafi fuera derrocado y asesinado en 2011. El país está ahora dividido entre una zona con un parlamento electo en el este, donde permanece el arrinconado gobierno sin mucho poder sobre el terreno, y el oeste, donde un gobierno respaldado por milicias islamistas ha tomado la capital, Trípoli.

Los secuestros de extranjeros son frecuentes en Libia, ya sea para pedir rescate o porque son cristianos.

Algunos como los 10 diplomáticos tunecinos capturados el mes pasado por milicias vinculadas al gobierno, fueron liberados después de que se cumplieran las exigencias de los secuestrados. El mes pasado fue liberado también un médico italiano secuestrado desde enero.

Pero otros, como decenas de etíopes y egipcios cristianos capturados este año por el grupo extremista Estado Islámico, fueron decapitados o abatidos a tiros en macabros asesinatos grabados y después difundidos por el grupo.

La mayoría de los gobiernos desaconsejan a sus ciudadanos los viajes a Libia.

Cientos de milicias se han alineado con algún bando o luchan por su cuenta en el país, combatiendo por el poder y el territorio en un entorno anárquico que ha permitido la proliferación de traficantes de personas y secuestradores. Libia es un importante punto de reunión para migrantes desesperados que tratan de llegar a Europa, y para los traficantes que hacen dinero con ellos.

El enviado de Naciones Unidas a Libia, por su parte, instó al gobierno islamista de Trípoli a firmar un acuerdo de paz que establecería un gobierno de unidad nacional. Ese gobierno participó en los primeros pasos de las negociaciones, pero rechazó participar en las conversaciones más avanzadas.

Varios miembros del parlamento libio con reconocimiento internacional, que ahora tiene su sede en la ciudad oriental de Tobruk, y líderes regionales alcanzaron el acuerdo de unidad nacional en Marruecos el 11 de julio.