Investigación podría afectar imagen de expresidente Lula

Una investigación sobre las denuncias de que el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva usó su influencia a favor de la constructora Odebrecht podría manchar la imagen del exmandatario y debilitar al Partido de los Trabajadores, dijeron el viernes analistas.

La fiscalía federal anunció el jueves la investigación, al parecer la primera vez que se relaciona al popular exmandatario con una pesquisa penal, aunque numerosos de sus colaboradores han enfrentado acusaciones en casos de corrupción.

La fiscalía dijo que intenta determinar si Lula recibió dinero a fin de persuadir a gobernantes extranjeros para que concedieran a Odebrecht contratos con precios inflados y para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico de Brasil otorgara a la empresa créditos por más de 1.000 millones de dólares a bajos intereses. Los supuestos incidentes sucedieron cuando Lula dejó el cargo.

De acuerdo con la ley brasileña, es ilegal el tráfico de influencias para beneficiarse de un funcionario o una institución pública.

Según la fiscalía, las acciones de Lula contribuyeron a que Odebrecht obtuviera contratos para la construcción de proyectos de infraestructura en Panamá y Venezuela, y hay "fuertes indicios" de que el expresidente también contribuyó a que la compañía obtuviera contratos en otros países.

El Instituto Lula, con sede en Sao Paulo, dijo que el exgobernante rechaza que hubiera cometido irregularidades y que la investigación lo ha tomado por sorpresa.

"Es un procedimiento completamente irregular, extemporáneo e injustificado", dijo el instituto en un comunicado. "Adoptaremos todas las medidas legales necesarias para corregir este acto arbitrario".

La politóloga Rosemary Segurado, de la Universidad Católica de Sao Paulo, dijo que la investigación podría debilitar al Partido de los Trabajadores y afectar negativamente sus posibilidades para las elecciones de 2018.

La pesquisa es la primera en la que aparece el nombre de Lula vinculado a una investigación penal, dijo Segurado. Agrego que la coyuntura podría agravar la crisis para la sucesora designada de Lula, la presidenta Dilma Rousseff, cuya popularidad ha caído en medio de una turbulencia política y económica, que incluye un escándalo de corrupción en la empresa estatal Petrobras.

La nueva investigación sobre Lula es separada a la del caso Petrobras, y no se ha implicado en el escándalo al expresidente ni a la mandataria.