Juicio en EEUU abre heridas de guerra en Guatemala

A los soldados les dijeron que era un trabajo para hombres: debían llevar a los vecinos de un pequeño poblado guatemalteco junto a un pozo, donde los matarían y echarían sus cadáveres.

Tres decenios después, dos de los soldados narraron sus horrorosas versiones de la masacre en la villa de of Dos Erres a un tribunal federal en Estados Unidos, donde el ex oficial guatemalteco Jorge Sosa está sometido a juicio, acusado de mentir en su solicitud de ciudadanía sobre su servicio militar y su participación en la masacre.

El ex sargento César Franco Ibáñez contó el jueves a los jurados a través de un intérprete que uno de los oficiales de la unidad de fuerzas especiales enviada a Dos Erres le gritó mientras llevaba a una mujer hacia el pozo.

El oficial le dijo que la tarea "era sólo para hombres", dijo en español Franco Ibáñez, quien vive fuera de Guatemala en calidad de testigo protegido.

Las declaraciones fueron similares a testimonios presentados un día antes por otro ex sargento, Gilberto Jordán. Después que se ordenó a los soldados matar a todos en la villa, Jordán tomó a un niño de unos 3 años, la misma edad de su hijo, y lloró cuando lo llevaba al pozo, dijo Jordán al tribunal.

Un sargento se le acercó y le dijo que no llorara porque también terminaría en el pozo, dijo Jordán, agregando que Sosa, que era subteniente, le dijo que era "un trabajo para un hombre" y lanzó el niño al pozo.

Aunque el juicio a Sosa no es por crímenes de guerra, el testimonio de otros dos soldados ha colocado la dura realidad de la guerra civil guatemalteca ante los jurados en Riverside. Sosa, que una vez vivió en el Condado Riverside, está acusado de hacer declaraciones falsas y de obtener ilegalmente la ciudadanía estadounidense al omitir información sobre su servicio en las fuerzas armadas de su país y su participación en la matanza.

Si lo declaran culpable puede enfrentar un máximo de 15 años de prisión y perder la ciudadanía.

Pero el abogado defensor Shashi Kewalramani dijo que el servicio militar de Sosa no era secreto para las autoridades estadounidenses porque les contó su participación en el ejército cuando solicitó asilo antes de tomar la ciudadanía, información que estaba en su registro en inmigración.

El abogado advirtió a los jurados que Sosa está sometido a juicio por la forma en que respondió a las preguntas en su solicitud de ciudadanía, no por atrocidades de guerra.

Unas 200.000 personas fueron asesinadas durante la guerra civil de Guatemala, que concluyó en 1996, en su mayoría a manos de fuerzas del gobierno y grupos paramilitares.

Los fiscales dicen que la patrulla de Sosa llegó a Dos Erres en diciembre de 1982 para buscar fusiles que creían los guerrilleros se habían robado, y entonces decidieron matar a los vecinos después que algunos soldados comenzaron a violar a las mujeres. La masacre dejó un saldo de por lo menos 160 muertos.

En 1985, Sosa salió de Guatemala y solicitó asilo en Estados Unidos, alegando que las guerrillas guatemaltecas lo perseguían. Las autoridades rechazaron la solicitud y Sosa terminó yéndose a vivir a Canadá, país del que tomó la ciudadanía. Sosa regresó después a Estados Unidos, se casó con una estadounidense, recibió la residencia permanente y después se naturalizó tras volver a presentar la solicitud en 2007.

Jordán recordó en el juicio que Sosa disparó su fusil y lanzó una granada de mano al pozo, donde las víctimas gritaban desde el fondo. Jordán cumple una sentencia de prisión en Estados Unidos por mentir en su solicitud de ciudadanía sobre su participación en la guerra.

Jordán también declaró que llevó a una mujer hasta el pozo y le dio un balazo en la nuca antes de echarla adentro, y cuando llevaba a una adolescentes al mismo lugar para matarla, otro soldado lo detuvo y le preguntó su la iba a violar. Cuando le dijo que no, el soldado se la llevó y después la trajo, ensangrentada, al pozo, dijo.

Franco Ibáñez declaró que violó a la mujer ese día y que observó cuando mataban a varias mujeres.

"Les vendaban los ojos y las hacían arrodillarse al borde del pozo", dijo, agregando que les preguntaban si sabían dónde estaban los fusiles perdidos. "Cuando la mayoría dijo que no, las golpearon en la cabeza con un mazo y las echaban al pozo".

Sosa y Jordán son dos de cuatro ex militares guatemaltecos arrestados por autoridades norteamericanas en relación con la masacre de Dos Erres.

Pedro Pimentel fue deportado y sentenciado en Guatemala a 6.060 años de prisión y Santos López está detenido como testigo material en el caso del gobierno contra Sosa.