Republicanos endurecen posición sobre presupuesto

Acercándose más al borde de un cierre del gobierno federal, los republicanos en la Cámara de Representantes juraron el jueves que no aceptarán la ley provisional que seguramente emergerá del Senado una vez los demócratas la despojen de un plan para desmantelar la ley de salud.

Un ambiente de confusión reinaba entre los legisladores, sobre cómo evitar un cierre del gobierno y cómo lidiar con la importante ley para elevar el límite de la deuda federal. Carentes de votos, los líderes de la cámara baja aplazaron una votación que se esperaba este fin de semana y dieron a los frustrados legisladores del partido pocos indicios de lo que planean hacer.

El caos prepara el escenario para un drama el fin de semana en el Capitolio, con el Senado planeando enviar a la Cámara de Representantes un proyecto de ley el viernes para mantener el gobierno operando hasta el 15 de noviembre en lugar de cerrarlo parcialmente el lunes a medianoche.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo que no aceptarán el proyecto de gastos a menos que incluya la idea, promovida por el movimiento ultraconservador Tea Party, de "despojar de fondos al Obamacare".

"No veo que eso vaya a pasar", dijo Boehner a la prensa.

Al mismo tiempo, Boehner dijo que los republicanos en la cámara baja develarán su propuesta para extender el tope de la deuda, pero sólo si se posterga por un año la reforma del sistema de salud.

El líder de la mayoría demócrata en el senado, Harry Reid, dio que la cámara alta no va a cejar.

"El Senado nunca va a aprobar una ley que retire los fondos de la ley de reforma de salud", dijo Reid.

Si ocurre un cierre parcial del gobierno, cientos de miles de empleados públicos tendrían que abandonar sus puestos de trabajo, los parques nacionales quedarían cerrados y la opinión pública fustigará al partido que considere responsable de la debacle. Si ocurre, sería la primera parálisis del gobierno federal desde 1995, cuando los republicanos obligaron al cierre del gobierno, lo que eventualmente les perjudicó políticamente y benefició al entonces presidente Bill Clinton.

Washington enfrenta dos plazos: El inicio el 1 de octubre del nuevo año fiscal y a mediados de octubre -- estimado ahora para el 17 del mes -- cuando el gobierno se quedaría sin fondos para pagar sus cuentas.

El primer plazo requiere que el Congreso apruebe una ley de gastos para permitir que las agencias gubernamentales sigan funcionando. El de mediados de mes requiere que el Congreso aumente el límite de la deuda federal de 16,7 billones de dólares para evitar un no pago que sería el primero de su historia y que incluiría obligaciones de intereses, pagos de Seguridad Social, pagos a miles de contratistas y salarios para las fuerzas armadas.

Muchos senadores republicanos, entre ellos los dos republicanos de mayor jerarquía, han anunciado que votarán a favor del proyecto en lugar de dejarlo morir vía tácticas dilatorias. Ello le da a los demócratas una ventaja para derrotar el intento del Tea Party de usar el proyecto de gastos para asestar un golpe al plan de reforma de la salud.