Ruhani fustiga a Israel por armas nucleares

El presidente iraní Hasán Ruhani criticó el jueves a Israel por guardar silencio sobre sus planes nucleares y exhortó al estado judío a incorporarse al tratado internacional que regula ese tipo de armas.

"Ningún país debe tener armas nucleares, pues no hay manos acertadas para armas equivocadas", dijo Ruhani en una conferencia en la sede de las Naciones Unidas sobre el desarme nuclear.

Criticó a Israel por ser la única nación del Medio Oriente que se ha negado a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear, que data de 1979.

Sus comentarios se producen poco antes de una reunión con potencias internacionales a fin de allanar el camino para lo que sería la primera ronda de negociaciones formales sobre el programa nuclear de Irán desde abril.

En sus declaraciones en nombre del Movimiento de Países No Alineados, Ruhani dijo que todos los países del mundo deben estar sujetos al escrutinio de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y demás reglas que regulan el sector.

Los pedidos de una mayor transparencia, incluyendo más inspecciones, son una parte integral de las negociaciones con el régimen iraní.

"Casi cuatro décadas de esfuerzos internacionales para hacer que el Medio Oriente sea una zona libre de armas nucleares, lamentablemente, han fracasado", dijo Ruhani.

Destacó que Israel es el único país de la región que no ha firmado el Tratado de No Proliferación.

Una portavoz de la misión israelí ante la ONU dijo que no tenía comentarios al respecto. La misión estaba cerrada por feriado.

Ruhani hizo sus declaraciones poco antes de una reunión entre los cancilleres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, además de Alemania, con su contraparte iraní. La directora de política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, hará las veces de anfitriona.

Tienen el objetivo de poner a prueba la aparente disposición de Teherán a resolver las preocupaciones internacionales por su programa nuclear después de un lustro de desafíos.

La reunión, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, está destinada a sentar las bases de la primera rueda de negociaciones sustanciales sobre la cuestión nuclear desde abril, posiblemente el mes próximo. También será el primer contacto directo de alto nivel entre Estados Unidos e Irán en seis años cuando el secretario de Estado, John Kerry, se encuentre cara a cara con el ministro iraní de relaciones exteriores Javad Zarif.

Alentado por los indicios de que el nuevo presidente iraní Ruhani adoptará una posición más moderada que su predecesor, pero a la vez escéptico de que el líder supremo iraní permita un cambio de rumbo, el presidente estadounidense Barack Obama instruyó a Kerry a lanzar una nueva campaña para explorar la posibilidad de resolver la disputa. Pero Obama y otros funcionarios estadounidenses han dicho que Irán debe demostrar su disposición con hechos y no solo palabras.

Ruhani está en Nueva York esta semana, debutando en el foro mundial con un discurso a la Asamblea General y una serie de discursos, conferencias de prensa y reuniones bilaterales.

Durante su visita, Irán ha manifestado su disposición a revivir las estancadas negociaciones, en busca de aliviar las sanciones internacionales lo antes posible. Ruhani afirmó el miércoles que "no tenemos nada que ocultar" y Zarif manifestó la esperanza de que sus contrapartes "tengan la misma voluntad política que nosotros para iniciar negociaciones serias con miras a alcanzar un acuerdo a la mayor brevedad".

Occidente sospecha que Irán trata de producir un arma nuclear y ha impuesto sanciones a Teherán que redujeron sus vitales exportaciones petroleras y han restringido sus transferencias bancarias internacionales. El país padece de inflación y el valor de la moneda local ha caído.

Irán ha insistido reiteradamente en que su programa nuclear es para propósitos pacíficos.

Pero desde que fue elegido en junio, Ruhani ha dejado en claro que busca alivio a las sanciones y que favorece un nuevo comienzo en las negociaciones nucleares a fin de aliviar las presiones económicas. Asegura tener pleno apoyo del líder supremo ayatola Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todas las cuestiones de estado importantes, incluso el programa nuclear.