Panam: Villa favorece convivencia entre hombres y mujeres

Tiene comida en abundancia y acogedoras instalaciones, pero para algunos atletas en la Villa Panamericana en Toronto hay algo adicional que hará más llevadera la estadía en las justas: esta vez mujeres y varones están cerca.

No es que los atletas de ambos sexos vayan a dormir en las mismas habitaciones. En esta ocasión, el alojamiento se ha hecho de tal manera que mujeres y hombres no estarán en zonas o edificios separados, comentaron el jueves deportistas y entrenadores a The Associated Press.

Las máximas justas del continente se inauguran el viernes y el sábado arranca la repartición de las primeras medallas.

"Estamos muy a gusto. Esa convivencia de que no colocaron por separado a hombres y mujeres", dijo Miguel Montero, exatleta y entrenador del equipo de squash de México que asiste a sus sextos Panamericanos. "La convivencia se ha hecho más normal".

"Es más, normalmente se hacía que México tenía un edificio especial para nuestra delegación con las mujeres y hombres por separado, pero ahora México está compartiendo con Colombia y otros países", agregó. "Le da un toque diferente, pues compartes con los demás países con los que vas a competir".

Los atletas están distribuidos en los seis edificios que componen la villa, ubicada al este del centro de Toronto.

La clavadista chilena Wendy Espina consideró positivo el tener cerca a sus compatriotas varones.

"No es que estén en nuestras habitaciones", dijo riendo. "Es bueno tenerlos cerca y conversar con ellos".

Pero además de la convivencia, la villa arranca también otro tipo de elogios. Canadá destinó al menos 700 millones de dólares para construirla y dotarla de parques, un moderno gimnasio y un amplio comedor con servicio variado las 24 horas.

"Todo es nuevo para mí y se me hace bien padre (chévere)", afirmó la gimnasta mexicana Karla Retiz. "Tanto la atención del personal, como los cuartos que están muy cómodos y los servicios que se prestan".

En anteriores justas, muchos atletas se quejaron de habitaciones estrechas y camas pequeñas.

Pero también hay algunas quejas. La chilena Espina dijo que en los primeros días en la villa hubo demoras en el transporte y criticó la rigurosidad del personal y voluntarios.

"Son muy estrictos todo el tiempo y nos han hecho cambiar de un transporte a otro", aseguró. Pero "en términos generales la villa es bonita".

El jueves, continuó el tradicional izamiento de las banderas de los países participantes, entre ellos Belice, Nicaragua y varias islas pequeñas del Caribe.