Alivio de deuda griega podría repercutir en otros países

Los gobiernos europeos más intransigentes frente al pedido griego de un alivio de deuda temen provocar una situación espinosa.

Al ceder en exceso a los pedidos de Atenas podrían provocar una crisis política más amplia en otros países rescatados que, a diferencia de Grecia, han acatado sumisamente las condiciones de los acreedores y saneado en gran medida su economía mediante medidas de austeridad políticamente costosas.

Los gobiernos de España, Portugal e Irlanda --países donde habrá elecciones en los próximos nueve meses-- temen perder ante partidos que, como la izquierda radical Syriza, exigen poner fin a los recortes presupuestarios y condiciones más favorables en sus préstamos.

Un vistazo a la situación de los tres grandes deudores europeos aparte de Grecia:

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ESPAÑA

La izquierda radical española Podemos, desde su surgimiento el año pasado, agita la bandera de la reestructuración de la deuda. Su programa económico es similar al de Syriza y es uno de los mayores partidarios del gobierno griego en Europa.

Podemos y su dirigente, el pelilargo profesor universitario Pablo Iglesias, obtuvieron un gran caudal de votos en las elecciones municipales de mayo y podrían ser determinantes en los comicios nacionales inminentes.

Por eso la controversia griega es una amenaza política en España, con consecuencias económicas en potencia que desbordan las fronteras de la quinta economía europea.

España tomó un préstamo de rescate de 41.300 millones de euros en 2012 para salvar a sus bancos debilitados por una burbuja inmobiliaria. Ha devuelto 6.500 millones y debe seguir pagando hasta 2027.

Los especialistas dicen que hay una gran diferencia entre España y Grecia.

El economista y profesor Juan José Toribio observa que las deudas españolas con organismos internacionales son del 4% del PIB, mientras que Grecia debe renegociar la integridad de su deuda pública.

Sin embargo, eso no le impedirá a Podemos hacer del alivio de deuda un tema central de campaña y un dolor de cabeza para el presidente Mariano Rajoy.

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IRLANDA

El gran alentador de Syriza en Irlanda, el partido nacionalista opositor Sinn Fein, está en lo alto de las encuestas y buscará una buena tajada del poder en las elecciones previstas para mayo de 2016.

Por su parte, el gobierno irlandés ha enviado a Grecia un mensaje clarísimo: Si quieres salir del pozo en que te has metido, deja de culpar a los demás y haz lo posible por convencer a los acreedores de que puedes pagar tus cuentas.

El gobierno irlandés sorprendió a muchos observadores locales al rechazar de plano los pedidos de borrar parte de la monumental deuda griega: hace tres años los irlandeses presionaban a Bruselas para que les otorgara la misma concesión sobre los 64.000 millones de euros en pérdidas de rescate bancario que la UE obligó a Irlanda a absorber en su deuda nacional.

El ministro de Hacienda irlandés Michael Noonan dice que la deuda griega debe ser reestructurada, pero no reducida, para garantizar que paguen los menores intereses que sea posible y en un período mucho más largo. Irlanda ha ahorrado miles de millones al negociar concesiones similares en los últimos dos años y ha recuperado la confianza de los mercados de bonos.

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PORTUGAL

Una reacción contra los recortes de salarios y pensiones junto con los aumentos de impuestos podrían resultar costosos para la coalición gobernante de centro derecha en las elecciones de fines de año.

El Partido Socialista opositor promete aliviar la austeridad y concentrarse en el crecimiento económico.

Los recortes de gastos y aumentos de impuestos han provocado una mejora en la hacienda portuguesa desde 2011, cuando recibió un rescate de 78.000 millones de euros tras una década de gastar en exceso. Se pronostica que el déficit presupuestario bajará de 10,1% en 2011 a menos de 3% este año. La economía creció 0,9% el año pasado luego de tres años de recesión.

Sin embargo, la deuda pública es de casi 130% del PIB, la tercera de la Unión Europea y Portugal todavía debe devolver los 72.000 millones de euros de su rescate, una deuda que podría pesar sobre varias generaciones.

Antonio Costa Pinto, investigador en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, opina que independientemente de lo que suceda con Grecia, el gobierno portugués no pedirá cambios en las condiciones de pago de su deuda "porque quiere demostrar que está haciendo lo correcto y la prueba es la recuperación (económica)".

Sin embargo, a falta de un alivio de deuda, el nuevo gobierno podría sufrir fuertes presiones para seguir el ejemplo de Syriza de concentrarse en el crecimiento económico más que en el recorte de gastos.

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Jorge Sainz en Madrid y Shawn Pogatchnik en Dublín contribuyeron a este despacho.