Estados Unidos, el mayor exportador de armas en el mundo, se ha sumado a otras 106 naciones en la firma de un tratado que regula el comercio global de armas, pero hay fuerte resistencia en el Senado, donde el convenio será sometido a ratificación.

El secretario de Estado, John Kerry, que suscribió el miércoles el Tratado sobre Comercio de Armas, dijo que el documento supone un "avance importante" en el mantenimiento de la seguridad mundial e impedirá a terroristas y otros conseguir armas convencionales.

La participación del gobierno del presidente Barack Obama es considerada crucial para la eficacia del tratado. Estados Unidos es el 91er país que lo suscribe, pero el pacto no entrará en vigencia hasta que sea ratificado por 50 naciones. Hasta el miércoles, solo seis países habían ratificado el documento.

Muchos de los otros principales exportadores de armas en el mundo no lo han firmado y la oposición en el Senado, al que apoya la poderosa Asociación Nacional de Portadores de Armas, significa que será difícil la ratificación del convenio en Estados Unidos.

Es necesaria una mayoría de dos tercios en el Senado para lograr la ratificación del documento. En la cámara alta, de 100 miembros, los demócratas tienen una ligera mayoría.

"Lo importante es reducir los riegos de las transferencias internacionales de armas convencionales que serán utilizadas para perpetrar los peores crímenes en el mundo", dijo Kerry.

Afirmó que será necesario que otros países pongan en marcha las mismas restricciones a las exportaciones de armas que Estados Unidos tiene en vigencia.

"Lo importante es mantener seguros a los estadounidenses y mantener fuerte a Estados Unidos; lo importante es fomentar la seguridad global y la paz internacional", apuntó.

Al dirigirse a los detractores del tratado en Estados Unidos, el ex senador dijo que son totalmente infundados los temores de que el convenio minará el derecho constitucional de los estadounidenses a tener y portar armas.

En primer lugar, el tratado no regula las ventas de armas en el interior de Estados Unidos.

"Este convenio no disminuirá las libertades de nadie", apuntó. "Reconoce la libertad de los individuos y estados para obtener, poseer y utilizar armas con propósitos legítimos", apuntó.

Kerry dijo que Estados Unidos "nunca pensaría en apoyar un tratado que contraviniera los derechos de los estadounidenses, los derechos de los ciudadanos estadounidenses a que puedan ejercer sus derechos garantizados en nuestra Constitución".

El senador Bob Corker, de Tennessee, el republicano de más alto nivel en la Comisión de Relaciones Extreriores del Senado, es uno de los varios legisladores conservadores que han expresado su preocupación en torno al tratado, que, dijo, suscita "importantes interrogantes legislativas y constitucionales".