Honduras: partidarios de Zelaya buscan controlar indignados

La Oposición Indignada, que realiza movilizaciones multitudinarias para exigir el fin de la impunidad y la corrupción en Honduras, acusó el martes a seguidores del derrocado expresidente Manuel Zelaya de intentar controlar su organización.

"Somos un movimiento que viene de un pueblo con hambre de justicia y harto de los malos políticos", dijo a The Associated Press uno de los coordinados de los indignados, Ariel Varela.

Varela acusó a Juan Barahona y Rafael Alegría, líderes del Partido Libertad y Refundación (Libre), de "intentar controlar nuestro movimiento popular, pero no lo lograrán".

Tras el golpe de Estado contra Zelaya en junio de 2009 se realizaron centenares de marchas por las calles de Tegucigalpa que no fueron tan concurridas como las de los indignados. 

Barahona respondió que "Varela miente" y que Libre apoya "a los indignados y no tiene intención de dirigir ese movimiento".

Miles de personas marchan cada viernes con antorchas en Tegucigalpa para exigir al presidente Juan Orlando Hernández que solicite a las Naciones Unidas la creación una Comisión Internacional contra la Impunidad por considerar que su gobierno es incapaz de castigar ese delito. 

Un movimiento similar en Guatemala desencadenó la renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti por un escándalo de corrupción.

Los indignados exigen que la ONU investigue el saqueo de más de 100 millones de dólares en el Seguro Social. El caso, uno de los mayores escándalos de corrupción del país, salpica a empresarios y políticos, incluso al propio presidente, quien reconoció que su campaña electoral en 2013 recibió dinero procedente del desfalco, pero sin saberlo.

Los indignados rechazan un diálogo que el mandatario propuso a la sociedad civil, sin incluirlos, ante los reclamos de los movilizados en las calles. 

El movimiento de protesta nació en mayo en las calles de Tegucigalpa cuando un grupo de jóvenes comenzó a reunirse en la sede del Congreso y las marchas se repiten casi a diario en diferentes ciudades de todo el país. Han llegado a rodear la sede de la ONU, la embajada de Estados Unidos y el Ministerio Público.

En las manifestaciones participan abuelos, padres e hijos junto a amigos, vecinos y compañeros de trabajo o de estudio. El propio presidente ha admitido que las marchas multitudinarias son "genuinas y legítimas".

Honduras es una de las naciones con índices de impunidad y violencia más altos del mundo y una tasa de homicidios de 66 por cada 100.000 habitantes, según la ONU. Hasta un 91% de los delitos cometidos en el país no son enjuiciados, según la Fiscalía.