Edward y Barrondo, figuras centroamericanas en Toronto

Después de los malos resultados que siguieron a su medalla de plata en el Mundial del 2009, Alonso Edward enderezó su paso el año pasado y llega con altas ambiciones a sus primeros Juegos Panamericanos.

A fin de cuentas, Panamá está ávida en celebrar nuevamente algo grande en el atletismo después del retiro de su ídolo Irving Saladino.

Edward, de 25 años, irrumpió en la pista hace seis años en Berlín, donde cruzó la meta después del fenomenal Usain Bolt. Pero el velocista panameño sumó un rosario de frustraciones, como la temprana eliminación en la ronda clasificatoria tras una salida en falso en la distancia en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Una preparación sin lesiones, nuevos entrenadores y hasta un cambio de nutrición lo ayudaron a repuntar en 2014, en que lideró los 200 en la Liga Diamante.

"Estoy trabajando con un equipo nuevo y las cosas están marchando muy bien", aseguró en una reciente entrevista con The Associated Press. "Estoy muy feliz".

Edward figura entre las esperanzas de su país y de Centroamérica, que tradicionalmente ha estado bastante rezagada de los primeros planos del medallero panamericano.

La región cifra sus mayores posibilidades doradas precisamente en el atletismo y en lo que haga Guatemala, que lleva la delegación más numerosa, 150 competidores en 28 disciplinas.

Guatemala quedó en el undécimo puesto del cuadro de medallas hace cuatro años en Guadalajara, con 15 preseas, siete de oro, tres de plata y cinco de bronce, en tanto que Costa Rica (18va) solo se adjudicó un oro; El Salvador (23ro) una de plata y Panamá (27mo, junto a Dominica y Guyana) una de bronce. Honduras y Nicaragua se fueron en blanco.

Erick Barrondo, campeón en Guadalajara y medallista de plata en la marcha de 20 kilómetros en los Juegos de Londres, es la carta más fuerte de Guatemala. Su compatriota Mirna Ortiz, plata en la marcha femenina de Guadalajara, llega por el otro escalón en Canadá.

Costa Rica cifra sus esperanzas en el velocista Nery Brenes, que buscará revalidar el oro que ganó hace cuatro años en los 400 metros.

Y su vecina Panamá se ilusiona precisamente con Edward, llamado a cargar la bandera de los canaleros tras el retiro de Saladino, quien alcanzó el oro mundial y olímpico en salto largo.

"Lo tomo tranquilo, no lo considero como un peso", afirmó Edward. "Estoy enfocado en lo que estoy haciendo. Me enfoco en lo mío".

Guatemala también confía con la gimnasta Ana Sofía Gómez, la sensación de la delegación de ese país en Guadalajara tras colgarse el oro en la modalidad de viga de equilibrio y plata en el concurso individual.

Con 75 atletas en 24 disciplinas, Costa Rica seguirá con atención a su selección femenina de fútbol, la cual acude a Toronto con la mayoría de las jugadores que acaban de disputar el Mundial de mujeres. Panamá, con 42 competidores en 12 deportes, espera podios de su esgrimista Eileen Grench, bronce en Guadalajara en sable individual, y la taekwondista Carolena Cartens, campeona sudamericana en los 57 kilogramos.

El Salvador, que solo trepó al podio en Guadalajara con la plata de la ciclista Evelyn García en la contrarreloj individual, llega con 54 atletas y su ilusión puesta en varios de ellos, particularmente con el nadador Marcelo Acosta, plata en los 1.500 metros en las Olimpiadas de la Juventud 2014, y el karateca Jorge Merino.

Nicaragua, con alrededor de 49 atletas, centra sus aspiraciones en la selección de béisbol, segunda en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe y que le dio a este país un bronce en los Panamericanos de Río de Janeiro 2007.

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Sonia Pérez en Guatemala y Marcos Alemán en El Salvador.