Polémica por normas seguridad tras atentados de Londres 2005

Después de que cuatro agresores criados en Gran Bretaña mataran a 52 transeúntes londinenses el 7 de julio de 2005, el primer ministro, Tony Blair, prometió que el país no se detendría ante nada para derrotar al terrorismo. "Que nadie lo dude", dijo. "Las normas del juego están cambiando".

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Gran Bretaña había hecho de sus competencias antiterroristas las más duras del mundo occidental. Después de las bombas en Londres, un episodio conocido como 7/7 en referencia a la fecha, se volvieron aún más duras.

"Lo que hizo el 7/7 fue que la gente se diera cuenta de que la amenaza era interna, además de externa", dijo David Anderson, supervisor oficial británico de legislación sobre terrorismo.

Después de 2005, la policía recibió poderes para detener a sospechosos de terrorismo durante cuatro semanas sin presentar cargos o para colocarlos en un toque de queda de 16 horas al día. Se convirtió en delito no sólo cometer o planear atentados, sino enaltecer actos terroristas.

El gobierno trabajó para deportar a predicadores extremistas que se habían instalado en el país. Las capacidades de las agencias de inteligencia para reunir datos sobre los internautas creció de forma drástica, y los espías británicos empezaron a recoger información sobre sus propios ciudadanos a una escala sin precedentes.

Los defensores de los derechos civiles intuyeron la expansión de un estado al estilo del literario Gran Hermano y libraron batallas legales y políticas que consiguieron reducir o revocar algunas de sus medidas. Pero una década después, los británicos están más vigilados que nunca. El atentado del mes pasado sobre turistas en Túnez, en el que murieron 30 británicos, demuestra que la amenaza terrorista no ha desaparecido, y podría provocar una nueva batería de medidas antiterroristas.

"Ése es siempre el temor, a reacciones como acto reflejo, a la necesidad de que parezca que se hace algo aunque lo que se haga dañe la reputación", indicó Rachel Robinson, encargada de política en el grupo de derechos humanos Liberty. "Eso es lo que hemos visto una y otra vez".

Los ataques de julio de 2005 contra tres trenes del metro y un autobús --el más mortal en territorio británico desde la II Guerra Mundial-- fue obra de jóvenes británicos inspirados por Al Qaeda.

En un intento de evitar nuevos atentados, el gobierno de Blair expandió la definición de delito de terrorismo e introdujo nuevas competencias para detener a los sospechosos.

Los grupos de derechos civiles se opusieron de plano, y cuando una coalición conservadora y liberal demócrata asumió el poder en 2010, indicó que los gobiernos laboristas previos habían "abusado y erosionado de las libertades humanitarias fundamentales".

La coalición redujo a 14 días la detención sin cargos, y se cambiaron las órdenes de control de sospechosos por otras menos restrictivas. El gobierno limitó la capacidad de los policías de detener y registrar a gente sin motivos de sospecha.

Pero un aspecto de la lucha antiterrorista siguió creciendo: la vigilancia, tanto en la calle como en internet.

En 2005, Gran Bretaña ya tenía hasta 4 cámaras de vigilancia, que las autoridades fomentan como herramienta contra el crimen desde la década de 1990. Tony Porter, comisionado británico de cámaras de vigilancia, indicó que la cifra actual podría ser de 6 millones.

"La abrumadora opinión de nuestros colegas europeos es que Gran Bretaña es la capital europea --si no mundial-- de la vigilancia", dijo Porter, ex agente antiterrorista encargado de garantizar que las cámaras que gestiona el estado se emplean de forma responsable.

Las cámaras tienen un gran apoyo público, señaló Porter, pero él teme que el público esté mal informado sobre "el tamaño, alcance y escala" de la red de cámaras, y sobre lo rápido que cambia esa tecnología.

A diferencia de estos dispositivos visibles, la vigilancia en internet estaba en gran parte oculta de la atención pública hasta que el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden filtró detalles sobre las actividades de los espías estadounidenses y sus aliados.

Los políticos y espías británicos han estado en la vanguardia de la recogida de datos electrónicos. En los meses posteriores a los atentados de Londres, Gran Bretaña ayudó a aprobar una directiva de la Unión Europea que obligaba a las teleoperadoras a conservar datos durante hasta dos años. La Corte Europea de Justicia derogó esa directiva el año pasado.

También tribunales británicos han limitado las actividades de espionaje británicas. Pero el debate público sobre las implicaciones en las libertades civiles que tienen las escuchas ha sido más discreto aquí que en Estados Unidos o en otros países europeos.

Se han producido menos filtraciones sobre las actividades secretas de las agencias de inteligencia británicas que de la CIA, aunque el que esto se deba a la suerte, a una deferencia hacia estas instituciones o estándares de seguridad genuinos, está abierto a debate.

Los británicos también saben que la amenaza del terrorismo es real, y hay pruebas que apuntan a que el ciberespionaje funciona. En un informe publicado el mes pasado, Anderson señaló que el empleo de datos de comunicaciones había ayudado a frustrar tramas como un plan de Al Qaeda para que células durmientes lanzaran oleadas de ataques en varios países europeos.

Anderson cree que algunas de las medidas llegadas desde el 7/7 han sido efectivas, y otras excesivas.

"Debería redactarse desde cero una nueva ley amplia y comprensible (...) que establezca límites claros y salvaguardas sobre cualquier competencia intrusiva que puedan necesitar las autoridades públicas", indicó en su informe.

El experto recomendó que debería ser un juez, y un ministro del gobierno, quien autorice las peticiones de interceptar datos, un procedimiento que ya utilizan otros países como Estados Unidos.

La última década ha sido de "cinco años de endurecimiento, cinco años de cauta liberalización, y creo que ahora estamos en una encrucijada", explicó. "Está por ver lo que hará el gobierno".

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Jill Lawless está en Twitter como http://Twitter.com/JillLawless