Chile: impiden homenaje a represor

El gobierno impidió que uniformados en retiro rindieran el miércoles un homenaje a uno de los peores violadores de los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, recluido en una cómoda cárcel especial para criminales de lesa humanidad cuyo cierre es analizado por el presidente Sebastián Piñera.

La filtración el miércoles de un correo electrónico entre ex compañeros de promoción del descendiente de cosacos Miguel Krassnoff Marchenko citando a un asado en el interior del penal Cordillera, ubicado en el regimiento de telecomunicaciones del ejército, derivó en que el gobierno de Piñera prohibiera su realización.

Cordillera posee "cinco cabañas que cuentan con servicios higiénicos, duchas, agua caliente, luz natural, buena ventilación, bien equipados", señaló un informe de la fiscal judicial María Loreto Gutiérrez difundido del miércoles por la oficina de prensa del Poder Judicial.

Está ocupado por ocho generales y dos coroneles, incluida la cúpula de la poderosa Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) responsable de los mayores crímenes cometidos durante los primeros años del régimen de facto (1973-1990).

Oscar Benavides, presidente de la agrupación que aglutina a los guardias de prisiones, afirmó a la televisión estatal que "esto (el asado) se realizó en el pasado, no se realizó en el presente porque fue denunciado... pero efectivamente han sido prácticas comunes".

La ministra vocera, Cecilia Pérez, dijo la víspera que "es improcedente", "no corresponde" y que los militares "no están en un hotel, están en una cárcel".

Los 10 reclusos de Cordillera, condenados por homicidio calificado y secuestro calificado, son custodiados por 35 gendarmes y cuentan con los servicios de una asistente social, tres paramédicos y dos maestras de cocina, y sus comidas son supervisadas por una nutricionista, según el informe de la fiscal Gutiérrez.

En los penales comunes hay un custodio por cada 50 presos, según Benavides, quien recordó el hacinamiento carcelario en que viven los 54.000 reclusos en los penales del país.

Además de Krassnoff, condenado a 121 años, en Cordillera está el que fuera director de la DINA Manuel Contreras, que cumple penas que suman 300 años de cárcel. Declaraciones suyas a la prensa el 11 de septiembre, el día del aniversario del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, determinaron que Piñera estudie el cierre de esa cárcel.

La oposición de centroizquierda apoya y demanda el cierre de Cordillera, mientras el oficialismo derechista dice que deberían estar presos también los terroristas y grupos guerrilleros que siguieron actuando violentamente tras el retorno a la democracia en 1990, pero que fueron indultados o sus penas cambiadas.