La novia de Silvio Berlusconi, de 28 años de edad, dice que cortejó al ex primer ministro de 76 años insistentemente hasta que este cedió. Ahora está esperando que él se quiera casar con ella.

En una entrevista publicada el miércoles en la edición italiana de Vanity Fair, Francesca Pascale describió dos años de penurias y celos mientras Berlusconi respondía al fracaso de su segundo matrimonio organizando fiestas fastuosas para muchachas jóvenes. La relación de Berlusconi con una invitada de 17 años significó que lo condenaran por pagar para mantener relaciones sexuales con una menor de edad y de manipular a funcionarios públicos para encubrir el incidente. Tanto él como la muchacha niegan haber mantenido relaciones sexuales.

Pascali dijo que conoció a Berlusconi --a quien llama "B''-- en 2006 cuando trabajaba para su partido político y que le declaró su amor en 2009. Añadió que él inicialmente la rechazó por considerarla demasiado joven y admitió que ella le había echado el ojo mucho antes, cuando todavía no había cumplido los 18 años.

"El me rechazó completamente", dijo de su aproximación inicial. "Pero el mío es un cortejo incesante. Y sigue todavía hoy".

Pascale le confesó su amor en el 2009 mientras Berlusconi estaba en un hospital de Milán recuperándose de un ataque de un individuo desaforado. Para entonces estaban intimando, pero dijo que no habían estado nunca juntos en privado porque él todavía estaba casado.

"Me dijo: 'Ni siquiera lo menciones, tú eres demasiado joven y no puedo brindarte el futuro que te mereces''', recordó.

Finalmente su persistencia dio sus frutos; dijo que Berlusconi le regaló un anillo de diamantes en la Navidad del 2011.

Pascale ha acompañado a Berlusconi desde que este atravesó algunos de los momentos más difíciles de su vida: la corte suprema italiana ratificó en agosto su condena por fraude impositivo y el Senado considera la posibilidad de despojarlo de su escaño parlamentario como resultado. Su relación con la joven de 17 años resultó en una condena.

La mujer lo defiende con vehemencia: "mi presidente no es un santo, pero es absolutamente incapaz de tratar a las mujeres como objetos", afirmó a la revista.