Veteranos israelíes, criticados entre amenazas de boicot

Una organización de exsoldados israelíes dedicada a arrojar luz sobre el lado oscuro del ejército israelí se ve cada vez más criticada, en un país enfrentado a la creciente amenaza de boicots y aislamiento internacional.

El grupo, Breaking the Silence ("Rompiendo el Silencio"), dice que sin su trabajo, los episodios de comportamiento inapropiado e incluso ilegal contra los palestinos seguirían ocultos al público israelí, que venera a su ejército. Pero el grupo se ha visto atacado por legisladores que amenazan su financiamiento y dicen que podría ayudar a convertir a Israel en un estado paria.

Desde su fundación en 2004, Breaking the Silence ha reunido los testimonios de más de 1.000 veteranos en un intento de exponer los entresijos de la ocupación iniciada hace décadas en Cisjordania. Ha llevado esos testimonios a público en Israel y en todo el mundo, por ejemplo con una exposición fotográfica de 10 días en Zúrich, Suiza.

Israel se enfrenta a un creciente movimiento de boicot centrado en empresas que hacen negocios en sus asentamientos de Cisjordania.

La Unión Europea también ha redoblado sus medidas contra los productos relacionados con los asentamientos. La comunidad internacional considera ilegítimos estos asentamientos, construidos sobre terreno capturado en la guerra de 1967 y reclamadas por los palestinos para un futuro estado.

Breaking the Silence no pide un boicot para Israel. Pero sus detractores afirman que alimenta una tendencia global que señala de forma injusta a Israel y está decidido a "deslegitimar" al país. A diferencia de otros grupos humanitarios, Breaking the Silence supone una amenaza única porque sus miembros eran soldados entregados antes de hacer públicas sus denuncias.

"No ignoraremos el hecho de que una organización, cuyo único propósito es mancillar a los soldados, opera a nivel internacional para causar serios daños a la imagen de Israel", dijo Tzipi Hotovely, vice ministro israelí de Exteriores.

El grupo fue creado por soldados que sirvieron durante el alzamiento palestino de principios de la década de 2000. Desde entonces ha construido una organización de unos 60 miembros activos que, además de reunir testimonios, organiza conferencias y reuniones, así como viajes de israelíes a Cisjordania para mostrarles la realidad cotidiana de los palestinos que viven bajo control israelí. El servicio militar es obligatorio para la mayoría de los israelíes judíos.

Los informes de Breaking the Silence suelen tener una gran repercusión, y en mayo el grupo publicó testimonios de docenas de soldados que combatieron en la guerra de Gaza del año pasado.

El grupo concluyó que "emerge una preocupante imagen de una política de fuego indiscriminado" que mató a civiles inocentes. El ejército israelí, que ha iniciado docenas de investigaciones sobre supuestas malas prácticas en la guerra, rechazó el reporte y afirmó que sus acusaciones carecían de pruebas y no pueden investigarse, porque el grupo garantiza anonimato a los soldados que testifican.

Yehuda Shaul, cofundador de Breaking the Silence, describió a los detractores del grupo como israelíes de política estricta decididos a perpetuar el control israelí sobre Cisjordania.

"Mientras llevemos el uniforme y vayamos a matar y morir por los asentamientos y por la ocupación, entonces todo va bien, pero en el momento en el que rompemos el silencio, de pronto somos traidores. Ésa es la hipocresía de la derecha israelí", afirmó.

Shaul señaló que la mayoría del trabajo de su organización es en Israel, pero que se han visto muy criticados por llevar su mensaje al extranjero.

Un grupo de legisladores suizos proisraelíes criticaron la muestra en Zúrich y afirmaron que "instiga la propaganda perversa, la desinformación y extiende ideologías contrarias a la paz". El Ministerio suizo de Exteriores dijo que su respaldo al grupo es "consistente" con su objetivo de respaldar "una paz justa y duradera entre israelíes y palestinos".

Buena parte de las críticas derivan del financiamiento extranjero del grupo. Muchos de sus proyectos internacionales tienen apoyo de organismos europeos, algo que sus detractores ven como una forma de influir en los ciudadanos y gobiernos que un día podrían decidir boicotear a Israel.

Breaking the Silence y otros grupos de derechos se enfrentan a una creciente amenaza en una ley que va a proponerse en la cámara israelí, que limitaría su financiamiento extranjero al requerir altos cargos del gobierno aprueben las donaciones.

El ministro israelí de Justicia, Ayelet Shaked, responsable de la propuesta, dijo este mes que Breaking the Silence "calumnia y daña al estado de Israel".

Shaul afirmó que el grupo está decidido a continuar con su trabajo.

"Lo que hace daño a Israel más que ninguna otra cosa es la ocupación, y lo que más daña a Israel es la campaña de asentamientos y nuestra falta de voluntad para poner fin a la ocupación", dijo.

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La periodista de Associated Press Kirsten Grieshaber en Berlín contribuyó a este despacho.

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Tia Goldenberg está en Twitter como www.twitter.com/tgoldenberg.