Pakistán suspende cierre de la oficina de Save the Children

El Ministerio del Interior de Pakistán suspendió una orden que había dado para cerrar la oficina de la organización Save the Children en Islamabad, dijo un funcionario el domingo.

El funcionario, quien habló con The Associated Press a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar de la decisión, no dio más detalles.

Saeed Ahmed, portavoz de Save the Children en Pakistán, dijo que no han sido informados oficialmente de la decisión.

"Agradeceremos a las autoridades gubernamentales pertinentes que nos lo comuniquen oficialmente", dijo Ahmed a la AP.

El jueves, Pakistán clausuró la principal oficina del grupo en Islamabad, acusando a la organización de "violar sus normas". Para el viernes, la organización había cerrado todas sus oficinas en el país. En ese momento, Pakistán dijo que no permitiría que ninguna organización no gubernamental trabajara en contra de sus intereses, pero no dio detalles.

El grupo dijo que no había recibido ninguna advertencia antes del cierre de la oficina. Agregó que ha trabajado en Pakistán desde hace más de 35 años y que tiene 1.200 empleados en todo el país, ninguno de ellos de nacionalidad extranjera.

El Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su preocupación por la noticia.

Las operaciones de Save the Children en Pakistán han estado bajo un escrutinio intenso debido a la creencia local de que la organización estuvo conectada de alguna manera con la muerte del líder de Al Qaeda Osama bin Laden, el 2 de mayo de 2011.

La CIA aprovechó una campaña de vacunación, a cargo de un médico paquistaní, para obtener muestras de ADN en la ciudad de Abbottabad, donde Bin Laden estaba escondido en un complejo resguardado.

Un empleado de Save the Children en Islamabad dijo a la AP que el doctor Shakil Afridi asistió dos veces a talleres de formación organizados por el grupo en 2009 y 2010 para capacitar a los médicos paquistaníes sobre las necesidades de salud de los niños y las madres.

El colaborador describió a Afridi simplemente como uno de los "más de 1.000 doctores" que participaron. El empleado habló en ese momento a condición de anonimato, ya que no estaba autorizado a hablar con los periodistas.