El capitán del barco Costa Concordia, que encalló en un arrecife el año pasado causando la muerte de 32 personas en la costa italiana, culpó el lunes a su timonel del desastre por ejecutar mal una maniobra de último minuto que podría haber evitado la colisión.

El capitán Francesco Schettino está acusado de homicidio, provocar el hundimiento de la nave y abandonarla antes de que los 4.200 pasajeros del lujoso crucero fueran evacuados el 13 de enero de 2012. La semana pasada, la nave, que estaba inclinada sobre un costado, fue enderezada mediante una complicada operación.

Los críticos han presentado a Schettino como cobarde negligente, pero él insiste que es un chivo expiatorio y que los errores cometidos por la tripulación de la empresa Costa Crociere SpA y los problemas mecánicos de la nave agravaron la tragedia ocurrida en la isla toscana de Giglio.

El Concordia chocó contra un arrecife, comenzó a hacer agua y luego se volcó luego de que Schettino acercara la nave peligrosamente a Giglio. El barco se salió de la trayectoria planeada porque, presuntamente, el capitán quería impresionar a sus pasajeros con una vista cercana de las luces de la isla.

Schettino dijo en el tribunal que cuando el Concordia se acercó peligrosamente a la rocosa costa de Giglio ordenó al timonel mover el timón hacia la izquierda pero el tripulante reaccionó con demasiada lentitud y giró hacia la derecha. El arrecife provocó una grieta de 70 metros en el casco de la nave.

"Si el timonel no hubiera cometido el error, la colisión no habría ocurrido", dijo Schettino, quien puede ser condenado a 20 años de prisión si es declarado culpable. El capitán agregó que el arrecife no estaba en los mapas y que la compañía debía también ser responsabilizada por el accidente.

Los investigadores señalaron que las dificultades de comunicación entre el capitán italiano y el timonel indonesio pudieron haber causado la maniobra equivocada. Un experto marítimo dijo que aunque el timonel hubiera reaccionado lentamente y se hubiera equivocado, la colisión era inevitable.

El timonel, Jacob Rusli Bin, es uno de los cinco empleados de la empresa Costa Crociere SpA a quienes se les ofreció declararse culpables a cambio de recibir sentencias leves en juicio que se lleva por separado. Se le sentenció a un año y ocho meses en prisión, pero debido a una ley que trata de reducir la sobrepoblación en las cárceles es muy probable que ninguno de los cinco acusados sea encarcelado.