Espinosa y Orozco se quedan sin medalla

Paola Espinosa y Alejandra Orozco pusieron a soñar a los mexicanos con otra medalla en los saltos sincronizados desde plataforma de diez metros al concluir segundas en la fase preliminar. Pero en la final sufrieron un duro golpe y terminaron sextas.

"En la mañana tiramos igual, solo que las rivales lo hicieron peor y en la tarde mejoraron", expresó Espinosa. "La puntuación la siento justa. Los jueces son expertos en esto y creo que nos puntuaron muy bien".

El día había empezado bien para la delegación mexicana con la presea de bronce de Alejandro Chávez en un metro trampolín y el segundo lugar de Espinosa y Orozco en las preliminares, en las que fueron superadas solo por la pareja china de Chen Ruolin y Liu Huixia, que confirmaron su favoritismo y a la postre se llevaron el oro.

Pero tras el mal sabor de boca que dejó el domingo la participación de Iván García y Germán Sánchez en los 10 metros sincronizados en plataforma, sin premio de medalla, Espinosa y Orozco también fallaron en la categoría femenil, clasificando en el sexto lugar de su competencia.

Con la presea de Chen y Liu, China se ha alzado con tres de los cuatro oros disputados hasta ahora. Para Chen este fue su cuarto oro consecutivo.

La pareja canadiense de Meaghan Benfeito y Roseline Filion se llevó la plata y las malayas Pandelela Pamg y Mun Yee Leong el bronce.

En los pasados Juegos Olímpicos, México consiguió la medalla de plata en la modalidad, tanto en féminas como varones.

"A veces se gana y a veces se pierde", se encogió de hombros Espinosa tras confirmarse el sexto lugar final. "Estamos bien. Regresamos después de uno Juegos Olímpicos. Igual no fue una buena competencia pero seguiremos entrenando. Desde el principio en los obligatorios estuvimos un poco flojas, hasta el último clavado. Pero nada más nos hace falta un poco más de entrenamiento. Es el principio del ciclo olímpico y no pasa nada", matizó.

La doble medallista olímpica relativizó así el mal desempeño en la capital catalana, aunque quizás las expectativas fueron desmesuradas desde el principio dado que, al contrario que en la preparación olímpica, la pareja gozó de menos tiempo para entrenar juntas sus clavados y la propia Espinosa regresaba de una operación de rodilla en enero.

Al fin y al cabo, su objetivo principal sigue siendo el llegar en plenitud de facultades a los Juegos de 2016 en Río de Janeiro.

Pero antes deberá competir también el sábado, en la prueba de tres metros trampolín, mientras que Orozco tendrá otra nueva oportunidad de demostrar sus habilidades en la modalidad individual de los 10 metros plataforma, el jueves.

"No hay decepción. Sabemos que el equipo mexicano es fuerte, con y sin medallas, y vamos a seguir trabajando", prosiguió Espinosa, quien se inició en el mundo los clavados empujada por una tradición familiar de nadadores. "En comparación, la natación me aburría. Entonces me decidí por los clavados", contó Espinosa, nativa del Distrito Federal pero quien desde pequeña vivió en California, donde practicó sus primeros saltos, antes de regresar a México a los 11 años.

Orozco, por su parte, empezó con la gimnasia y no se decantó por los trampolines hasta los 10 años, una edad un poco más tardía de lo habitual, y con el afán paterno de que rebajara su desbordante dosis de energía. "Empecé un poco grande y porque mis padres decían que era muy hiperactiva. Estaba todo el día jugando en la calle", recordó la jalisciense, quien sintió "atracción inmediata por la altura" y hoy vive por y para los clavados.

"Me paso aproximadamente ocho horas diarias entrenando. Desde la mañana a la noche, y casi solo llego a casa para dormir. Pero no me cuesta sacrificar mi vida social. Es el plan que me hice, me entrego al cien por cien y es un gran orgullo que me hayan dado esta oportunidad. Me gusta mucho competir con Paola, porque también somos grandes amigas fuera de la piscina y nos apoyamos mucho en todo", dijo Orozco.