El ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, admitió que la protección del espacio aéreo es el punto débil en la seguridad del país a causa del atraso en la adquisición de una nueva flota de aviones caza, que debe sustituir las naves actuales que están por terminar su ciclo de vida útil.

En una entrevista publicada el domingo por el diario Correio Braziliense, Amorim indicó que la defensa aérea es el mayor punto de mayor debilidad en la protección del país suramericano.

"En el área de defensa... nuestro punto más débil es la defensa aérea en función del problema de los cazas", admitió el ministro.

Brasil estudia desde hace más de una década la renovación de su flota de aviones Mirage, de defensa de su espacio aéreo, y desde 2009 estableció tres modelos de aviones que podrían ser adquiridos: el Gripen NG de la sueca Saab, el Rafale de la francesa Dassault, y el f-18 Super Hornet de la estadounidense Boeing.

El país pretende adquirir 36 aviones de combate en una operación valorada en alrededor de 5.000 millones de dólares, variable según el modelo escogido.

El comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Juniti Saito, dijo en una reciente audiencia en el Senado que tiene confianza en que el gobierno decidirá este año cuál será el modelo escogido.

Autoridades de defensa han advertido que el atraso en la definición de los aviones crea una vulnerabilidad en la protección del espacio aéreo del país, por cuanto los Mirage están al final de su ciclo de vida útil.

La presidenta Dilma Rousseff suspendió la decisión sobre los aviones en 2011 en medio de cortes presupuestarios para hacerle frente a la crisis financiera global. Aun así, Amorim aseguró que la mandataria tiene claro la urgencia de la decisión.

"Esa es una prioridad indispensable para evitar la vulnerabilidad. Todos tenemos conciencia de eso, incluso la presidenta (Rousseff) que trata con todas las otras prioridades del país, como salud, educación, transporte público", aseguró Amorim en la entrevista.