Las fuerzas armadas de Kenia rescataron el domingo a la "mayoría" de los rehenes en poder de extremistas vinculados con al-Qaida en un centro comercial de Nairobi, tras lanzar un operativo de gran envergadura para poner fin a una crisis de dos días en la que han muerto 68 personas, informaron mandos castrenses.

La acción militar contra los extremistas, que comenzó poco antes de la puesta del sol, se efectuó mientras dos helicópteros sobrevolaban el centro comercial, uno de ellos muy cerca del techo. Entonces se escuchó una poderosa explosión, mucho más intensa que cualquier estallido anterior de una granada o de disparos.

La policía keniana indicó en Twitter que un asalto de "GRAN ENVERGADURA" había comenzado para poner fin al sangriento sitio en el lugar.

"Esto terminará esta noche. Nuestras fuerzas prevalecerán. Los kenianos se mantienen firmes contra la agresión, y ganaremos", afirmó el Centro Nacional de Operaciones de Desastres de Kenia vía Twitter.

Posteriormente, las Fuerzas de Defensa del país africano indicaron que habían rescatado a la mayoría de los rehenes y tomado el control de la mayor parte del centro comercial.

Muchos de los rehenes rescatados, en su mayoría adultos, sufrían deshidratación, dijo Cyrus Oguna, portavoz militar, a The Associated Press. Se negó a precisar cuántos rehenes fueron rescatados ni cuántos quedaban retenidos.

Dijo que lo "más probable" es que algunos de los agresores hayan muerto en la operación, que comenzó en la mañana y culminó en la noche.

El operativo fue emprendido unas 30 horas después de que entre 10 ó 15 extremistas del grupo extremista al-Shabab irrumpieran por dos flancos en el centro comercial el sábado en la mañana mientras lanzaban granadas y disparaban contra civiles.

Diversos intercambios de disparos retumbaron todo el domingo en el interior del lujoso edificio de cuatro pisos. Los soldados kenianos portaban al menos dos granadas lanzadas por cohete. Los extremistas de al-Shabab habían reaccionado con furia frente a los helicópteros en un mensaje que difundieron por Twitter y advirtieron que la acción militar ponía en peligro a los rehenes.

Las autoridades kenianas indicaron que harían un esfuerzo supremo para salvar las vidas de los retenidos, aunque ningún funcionario pudo precisar cuántos había en el interior.

Por su parte, la Cruz Roja de Kenia dijo en un comunicado, en el que citó a la policía, que 49 personas estaban desaparecidas. Las autoridades no hicieron vínculo explícito alguno, pero dicha cifra podría ser indicio de la cantidad de personas que siguen como rehenes.

La misma Cruz Roja indicó que la cifra de muertos se había elevado el domingo a 68 tras la recuperación de nueve cadáveres en una misión conjunta de rescate.

Una portavoz del Departamento de Estado norteamericano condenó la "matanza despreciable de hombres, mujeres y niños inocentes". Personal policial, militar y civil de Estados Unidos en Nairobi extendió asistencia a solicitud de Kenia, dijo la vocera Marie Harf.

"El grupo rebelde somalí al-Shabab, vinculado con al-Qaida, se atribuyó el ataque al centro comercial dirigido específicamente contra personas que no son musulmanes. Entre los agresores había mujeres. Los rebeldes extremistas islámicos dijeron que el ataque fue en represalia por la ofensiva que las fuerzas de Kenia lanzaron en 2011 a la vecina Somalia.

Al-Shabab dijo en su nuevo mensaje en Twitter --después de que el sábado fuera suprimido su anterior texto-- que las autoridades kenianas habían solicitado a los secuestradores negociar y les habían ofrecido incentivos.

"No negociaremos con el gobierno keniano mientras sus fuerzas estén invadiendo nuestro país, así que ahora cosechen los frutos amargos que han cultivado", dijo al-Shabab en un tuit.

El presidente keniano Uhuru Kenyatta reiteró la determinación de su gobierno de continuar combatiendo a al-Shabab.

"Fuimos como nación a Somalia para ayudar a la estabilización de ese país, y lo más importante, para combatir al terrorismo que se había desatado en Kenia y el mundo", dijo Kenyatta. "No cejaremos en la guerra contra el terrorismo".

Dijo que aunque este ataque violento pudo concretarse, las fuerzas de seguridad kenianas han "neutralizado" muchos otros. Horas antes, Kenyatta había anunciado que su sobrino y la prometida de éste habían muerto en el atentado.

El ex primer ministro keniano Raila Odinga dijo a la prensa en el centro comercial que "numerosas" personas estaban como rehenes en dos sectores del lugar, que incluye tiendas de afamadas marcas como Nike, Adidas y Bose. Se cree que muchas personas siguen retenidas en una tienda de comestibles y en una tienda de departamentos llamada Nakumatt.

Las autoridades de seguridad kenianas intentaban tranquilizar a las familias de los rehenes, pero insinuaban que éstos podrían ser asesinados. La operación de seguridad es "delicada" porque las fuerzas kenianas confiaban en garantizar el desalojo seguro de los rehenes, dijo el secretario del Interior, Joseph Lenku.

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Los periodistas de The Associated Press, Jacob Kushner, en Nairobi, Kenia; Josef Federman, en Jerusalén; Louise Watt, en Beijing; y Cassandra Vinograd, en Londres, contribuyeron a este despacho.