Maduro trata de ganar estatura política en la ONU

Nicolás Maduro, acosado en su país por una fuerte escalada de precios, el desabastecimiento de algunos productos básicos y una creciente criminalidad, podría tener la oportunidad en la Asamblea General de Naciones Unidas de desviar la atención de sus problemas domésticos y ganar estatura política internacional, pero si el presidente venezolano intenta buscar el impacto que tuvo su predecesor Hugo Chávez en ese foro, podría salir perdiendo, según varios analistas.

Chávez, fallecido el año pasado a raíz de un cáncer, se apoderaba del centro del escenario en los grandes eventos y no lo dejaba ir. En una de sus intervenciones más sonadas tuvo la osadía de comparar al presidente estadounidense George W. Bush hijo con el diablo durante su discurso ante la Asamblea General de 2006, cuando dijo que el estrado "huele a azufre".

"Maduro no tiene el carisma que siempre mostró Chávez. Maduro no es Chávez", afirmó el ex embajador venezolano ante la ONU Milos Alcalay al manifestar dudas de que el gobernante izquierdista pueda atraer la atención mediática tal como le ocurría a su padre político.

Luego de las tensiones generadas tras los comicios de abril, en los que Maduro superó a Henrique Capriles por un estrecho margen de 1,5% en medio de denuncias de fraude lanzadas por la oposición, el gobernante ha recurrido a los viajes al exterior para levantar su imagen, afirmó el politólogo Carlos Romero.

De hecho, su viaje a las Naciones Unidas representará el fin de una gira que inició el gobernante el 21 de septiembre, en la que viajó a China en su primera visita oficial al gigante asiático, con el que Venezuela mantiene importantes convenios en materia petrolera, financiera, comercial y militar.

"El presidente Maduro sigue la senda del presidente Chávez de combinar sus actividades internas con sus actividades internacionales. El gobierno piensa que la proyección de la política exterior le da un sustento a la política doméstica en la medida en que controla el cuadro internacional, tiene sus aliados, mantiene posiciones antagónicas con Estados Unidos, pero desde el punto de vista verbal, sin llegar a un conflicto", manifestó Romero.

Alcalay dijo a The Associated Press que está seguro de que, tal como lo hacía en sus tiempos de canciller, Maduro aprovechará la Asamblea General "para llevar la diplomacia de espectáculo, la diplomacia del insulto, volver a llevar adelante una voz contra el imperio", siguiendo los pasos de Chávez.

Resta por verse si el mandatario ofrece un discurso con golpes de efecto, a la Chávez, o hace una presentación más sobria.

Maduro ya habló dos veces ante la Asamblea General como canciller. en 2007 improvisó un enérgico discurso sin leer, de 19 minutos, en el que criticó con dureza la carrera armamentista de Estados Unidos y las acciones que siguieron en Irak. Cuatro años después se limitó a leer una carta de Chávez en la que su predecesor defendió a Libia, Siria y Cuba.

Es previsible que en esta ocasión vuelva a defender a Siria, que será el tema central de la agenda de la Asamblea. Venezuela ha apoyado abiertamente al gobierno del presidente sirio Bashar Assad y se ha opuesto a cualquier intervención militar extranjera como consecuencia de denuncias de que las fuerzas armadas sirias usaron armas químicas en su guerra con elementos rebeldes.

Maduro no solo no tiene el carisma de Chávez, sino que es propenso a cometer errores idiomáticos e incluso conceptuales en público, al punto de que hace poco, al aludir durante una presentación televisiva al sermón de Jesucristo en Galilea sobre el milagro de los panes y los peces, dijo "que se multipliquen los penes como los panes". Inmediatamente después ofreció disculpas por la confusión.

Analistas y opositores ven muy remota la posibilidad de que Maduro, de 50 años, pueda captar la atención de los medios como hacía Chávez, que fue el gran caudillo de la izquierda latinoamericana de su época. Hoy ese título se lo disputan figuras como el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva o los actuales presidentes de Ecuador, Rafael Correa, Bolivia, Evo Morales, o incluso Uruguay, José Mujica.

El canciller Elías Jaua dijo que Venezuela llevará a la Asamblea General una agenda de seguridad.

"El tema central ahorita que esperan los pueblos del mundo es que Naciones Unidas restituya su papel de ser un instrumento por la paz en el mundo. Que se restituya el derecho internacional, base fundamental para la paz", dijo Jaua a The Associated Press.

El canciller sostuvo que Venezuela abogará por el "respeto a los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas como la no intervención, el respeto entre las naciones y la solución pacífica de los conflictos".