Sin logros reunión sobre migrantes en el sudeste asiático

Una conferencia regional convocada para lidiar con el creciente problema de migrantes en los mares en el sudeste asiático concluyó el viernes sin progresos notables, y Mianmar criticó a quienes le culpan por alimentar la crisis y advirtió que esas acusaciones no ayudan a nadie.

Pero los delegados coincidieron en una cosa: hay que seguir conversando.

In Myanmar, la televisión estatal dijo que la armada había detenido una embarcación que llevaba 727 migrantes a unos pocos kilómetros de la costa de la región del Delta Irrawaddy, la última embarcación con migrantes descubierta en pocas semanas. El reporte identificó a las personas a bordo como bangladesíes y dijo que fueron llevados a una isla cercana. Cuarenta y cinco de ellos eran niños.

La reunión del viernes en Bangkok tuvo la participación de representantes de 17 países directa o indirectamente afectados por la crisis, además de Estados Unidos y Japón y funcionarios de organizaciones internacionales como la agencia de refugiados de ONU y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El hecho de que tantos países participaran --incluyendo Mianmar-- fue considerado un progreso.

"El resultado más alentador fue el consenso general de que estas discusiones tienen que continuar", dijo el director general de la OIM William Lacy Swing. "No puede ser una sola vez".

El sudeste asiático ha estado experimentando durante años crecientes olas de migrantes desesperados de Bangladesh y Mianmar. Apenas en las últimas semanas, al menos 3.000 personas han sido rescatadas por pescadores o han llegado por su cuenta a las costas de Indonesia, Malasia y Tailandia. Se piensa que otros miles siguen varados en alta mar luego que contrabandistas abandonasen sus barcos ante una batida regional que ha llevado al descubrimiento de las tumbas de decenas de personas que murieron mientras eran rehenes en campamentos de tráfico ilegal.

Algunos son bangladesíes que dejaron su país con esperanzas de encontrar trabajo en el exterior. Pero muchos son musulmanes rohingya que escapan de persecución en Mianmar, un país de mayoría budista que les niega derechos básicos, ha confinado a más de 100.000 en campamentos y les niega la ciudadanía. Hay más de un millón de rohingya en el país conocido previamente como Birmania.

Al inicio de la reunión, el asistente del alto comisionado de la ONU para refugiados, Volker Turk, dijo que no puede haber solución si no se lidia con las raíces del problema.

"Eso requerirá que el gobierno de Mianmar asuma plena de responsabilidad hacia todo su pueblo. Otorgar la ciudadanía es el principal objetivo", dijo. "Mientras tanto, es urgente reconocer que Mianmar es su país, además de dar acceso a documentos de identificación y la eliminación de restricciones a la libertades básicas".

Htin Linn, director interino del Ministerio de Relaciones Exteriores de Mianmar, replicó en un discurso posterior que Turk debería estar mejor informado". Expresó dudas además sobre si "el espíritu de cooperación prevalece en la sala... acusar no sirve ningún propósito. No va a llevar a ninguna parte".

La palabra "rohingya" no aparece en la invitación a la reunión, luego que Mianmar amenazase con boicotear las conversaciones en caso contrario, y muchos delegados que hablaron el viernes evitaron mencionarla. El gobierno de Mianmar no reconoce a los rohingya como grupo étnico y dice que simplemente son bangladesíes. Bangladesh tampoco les reconoce como ciudadanos.

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El periodista de The Associated Press Todd Pitman en Bangkok contribuyó a este despacho.