Implican elección de Sudáfrica en escándalo de corrupción

Cuando Sudáfrica ganó los derechos para albergar el primer Mundial en el continente africano, todo parecía una linda recompensa para Nelson Mandela y una nación que se había sacudido décadas de apartheid.

Ahora, el panorama es muy diferente.

La imagen del Mundial de Sudáfrica 2010 ha quedado manchada por acusaciones de que su candidatura de hace más de 10 años involucró sobornos por más de 10 millones de dólares para asegurar los votos de la FIFA -- posiblemente con el conocimiento o participación del gobierno sudafricano.

Las acusaciones en contra de dos altos funcionarios no identificados de la candidatura sudafricana -- y dirigentes de FIFA que supuestamente buscaban los sobornos y facilitaban los pagos -- se incluyeron en la acusación dada a conocer el miércoles por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el que se detallan más de dos décadas de corrupción en el fútbol mundial.

La agencia detalló las acusaciones a Sudáfrica en una sección titulada "El Esquema de Votación para el Mundial 2010 de la FIFA". Una historia que tuvo tintes positivos ahora quedó bajo las mismas sospechas de corrupción que las votaciones que designaron las sedes de las Copas del Mundo de 2018 y 2022 en Rusia y Catar, respectivamente.

Adornado por la flamante sonrisa de Mandela durante el anuncio de la designación de la sede en Zúrich en 2004, el triunfo de Sudáfrica en su segundo intento fue también un momento emblemático para el presidente de FIFA, Joseph Blatter, quien dejó en claro su deseo de llevar el torneo más importante del mundo a un nuevo territorio en África.

Sudáfrica superó 14-10 a Marruecos en la votación de FIFA, un resultado que ahora aparenta haberse asegurado por medio de sobornos.

En una sorprendente revelación, el Departamento de Justicia alega que se realizaron tres pagos por un total de 10 millones de dólares en 2008 al ex vicepresidente de la FIFA, el trinitario Jack Warner, por parte de "un alto funcionario de FIFA" a través de una cuenta de la FIFA en Suiza luego de que el gobierno de Sudáfrica no pudiera conseguir el efectivo.

Aparentemente, el funcionario de FIFA le pagó a Warner con dinero que debió destinarse a las preparaciones para el Mundial de Sudáfrica, pero en su lugar fue enviado a Warner, según la agencia.

Antes de eso, en los años previos a la votación, un "funcionario de alto rango" en la candidatura sudafricana entregó "un maletín con grandes montos de fajos de 10.000 dólares" a un familiar de Warner, de acuerdo a la acusación. La gran cantidad de dinero -- entregada a un familiar de Warner en la habitación de un hotel de París -- fue llevada a Warner en Trinidad y Tobago.

Meses antes de la votación, un segundo funcionario sudafricano, también de alto rango al interior del comité de candidatura, se involucró en conversaciones sobre un posible pago de 10 millones de dólares por parte del gobierno sudafricano, se detalla en las acusaciones.

Los 10 millones, que nunca se materializaron por parte de Sudáfrica, supuestamente fueron ofrecidos para asegurar el visto bueno de Warner y dos miembros con votos en el comité ejecutivo de FIFA en ese momento: un estadounidense, quien se cree es el entonces secretario general de CONCACAF, Chuck Blazer, y otro de la Conmebol.

Los tres funcionarios de FIFA "indicaron" más tarde que habían votado por Sudáfrica, informó el Departamento de Justicia, y esos tres votos hubieran podido inclinar la balanza.

A fin de cuentas, Warner obtuvo su dinero, solo que cuatro años después y de una cuenta de FIFA y no de los sudafricanos que "fueron incapaces de hacer los arreglos para que el pago se realizara directamente de las arcas gubernamentales", se señala en la acusación.

El Departamento de Justicia dijo que "el alto funcionario de FIFA" realizó pagos por 616.000, 1,6 millones y 7,784 millones de dólares -- 10 millones en total -- a una cuenta controlada por Warner en Estados Unidos, en enero y marzo de 2008.

Warner, a quien se le obligó a dejar FIFA en 2011 en medio de otro escándalo de corrupción, se entregó el miércoles a la policía de Trinidad ante el peso y la contundencia de las acusaciones relacionadas también a otros casos. Anteriormente había rechazado cualquier implicación.

Sudáfrica perdió ante Alemania por un voto su candidatura para albergar el Mundial de 2006, luego de una polémica abstención por parte de un funcionario neozelandés. Aparentemente, algunos de los candidatos no iban a tomar riesgos en las próximas votaciones. Los dos oficiales sudafricanos implicados también eran miembros del comité de candidatura de 2006, así como del que obtuvo la sede en 2010, y del comité organizador del torneo, detalla la agencia.

El ministro de deporte de Sudáfrica, Fikile Mbalula, quien no ocupaba el cargo al momento de la candidatura, señaló el jueves que el gobierno solicitó a Estados Unidos una copia de la acusación "a través de medios diplomáticos".

Señaló que se le pidió a los funcionarios sudafricanos involucrados "que desistan de emitir comentarios" y permitan que el gobierno lidie con las acusaciones. Comentó que el gobierno no está involucrado en cualquier mal manejo de la candidatura.

"No tenemos nada que ver con Jack Warner", comentó Mbalula.

Danny Jordaan, el actual dirigente del futbol sudafricano y ex jefe ejecutivo de la candidatura de 2010 y del comité organizador del Mundial, no respondió a varias llamadas y mensajes en los que se le solicitaba comentar al respecto. En un breve comunicado de prensa sobre su designación como alcalde de su ciudad, tampoco tocó el tema.

Molefi Oliphant, ex presidente de la Asociación Sudafricana de Fútbol y miembro del comité de candidatura de 2010, tampoco comentó al respecto.

Sudáfrica no fue el único país involucrado en la supuesta compra de votos.

"Un representante del comité de candidatura de Marruecos se ofreció a pagarle un millón de dólares a Warner", a cambio de su voto, durante una visita en 2004, se informó en la acusación.