ONU no reaccionó a denuncias de abusos contra soldados galos

Durante meses, los responsables de derechos humanos de la ONU supieron de las acusaciones de abusos sexuales a menores por parte de soldados franceses en la República Centroafricana, remitidas por su propio personal. Pero no tomaron medidas porque asumieron que las autoridades galas lo gestionarían, según documentos identificados como "estrictamente confidencial", a pesar de que Francia presionó a la ONU para obtener más información sobre el caso.

En un comunicado firmado al que tuvo acceso Associated Press, la número dos del alto comisionado para los derechos humanos también indicó que el colega que informó en un principio a las autoridades francesas el pasado julio lo hizo porque no creía que la recién creada misión de paz de Naciones Unidas en la República Centroafricana fuera a hacer algo respecto a las acusaciones.

Un año después de que Naciones Unidas supiera de las primeras acusaciones, de niños con edades a partir de los 9 años, de que soldados franceses habían abusado sexualmente de ellos --en ocasiones a cambio de comida_, parece que la única persona que ha sido castigada es el empleado de Naciones Unidas que informó a las autoridades francesas.

La número dos del alto comisionado, Flavia Pansieri, dijo haberse visto distraída del caso por otros asuntos como recortes de presupuesto desde el pasado otoño y hasta principios de marzo, cuando su superior, el alto comisionado, planteó el tema.

"Lamento decir que en el contexto de esos días muy frenéticos, no seguí adelante con la situación en República Centroafricana", dijo Pansieri en un comunicado con fecha del 26 de marzo. "Tanto el alto comisionado como yo sabíamos que en República Centroafricana había un proceso iniciado por las autoridades francesas para llevar a los responsables ante la justicia. Asumo toda la responsabilidad por no haber prestado al asunto la atención necesaria", añadió.

Sin embargo, la fiscalía de París acusó este mes a la "jerarquía" de Naciones Unidas de tardar más de seis meses en responder a sus preguntas. La oficina quería hablar con una empleada de la ONU que había entrevistado a varios de los menores, señalando que la empleada estaba dispuesta a hablar.

Al final, la ONU entregó respuestas por escrito el 29 de abril, indicó la oficina del fiscal de París, el mismo día que el diario Guardian hizo públicas las investigaciones francesa y de Naciones Unidas.

A los soldados franceses se les encargó proteger a los civiles en República Centroafricana de la cruenta violencia entre cristianos y musulmanes. Miles de personas atemorizadas abarrotaban un campo para personas desplazadas en la capital, Bangui. Varios vecinos dijeron a AP que algunos soldados ofrecían galletas, otros alimentos o botellas de agua a cambio de sodomía o sexo oral.

Todavía no está claro dónde se encuentran ahora los soldados acusados. Francia no ha anunciado ningún arresto.

Cuando las acusaciones se hicieron públicas, parte del escándalo giraba en torno a la suspensión de Anders Kompass, el empleado de derechos humanos de la ONU destinado en Ginebra que fue el primero en informar a las autoridades francesas. La ONU indicó que había roto el protocolo al compartir el informe sin editar los nombres que aparecían en él. La Oficina de Servicios de Supervisión Interna lo está investigando. Kompass podría ser despedido.

Un portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, Andre-Michel Essoungou, dijo el lunes que la oficina no haría comentarios sobre la declaración firmada de Pansieri, aludiendo a la investigación abierta sobre Kompass.

Si bien Francia, como cualquier otro país, tiene la responsabilidad de investigar a sus propias tropas, la oficina de derechos humanos de la ONU tiene la responsabilidad de investigar las acusaciones de abusos y ofrecer su ayuda.

Las tropas francesas llegaron a República Centroafricana a finales de 2013 en una misión de la ONU para asistir a una operación de paz de la Unión Africana que después asumió una misión de la ONU el pasado septiembre. El Ministerio francés de Defensa ha dicho que varios menores hablaron de los abusos a personal de la ONU entre diciembre de 2013 y junio de 2014. Francia dice haber sido informada de las acusaciones en julio.

Se cree que en ese momento los abusos seguían produciéndose.

Uno de los empleados de derechos humanos recogió los testimonios sobre abusos sexuales a menores en mayo y junio. Estos empleados informaron tanto a la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas como al responsable de la misión de paz. No está claro qué oficiales de la misión fueron notificados. Un portavoz de la misión declinó hacer comentarios el lunes.

"En otras palabras, nadie en la cadena de mando tomó medidas hasta que lo hizo Kompass", dijo Beatrice Edwards, directora ejecutiva del Government Accountability Project en Washington. "Documentaban, supervisaban e informaban, pese al hecho de que el abuso era atroz, inmediato y continuado".

Después de que Francia recibiera las acusaciones en julio, las autoridades abrieron una investigación preliminar y enviaron investigadores a República Centroafricana en agosto.

La declaración de Pansieri señala que supo por primera vez de las acusaciones varias semanas después, "probablemente en septiembre", cuando un asesor legal le habló de la solicitud de información de las autoridades francesas.

En ese momento fue informada de que Kompass, director de operaciones de campo de la oficina, había notificado a las autoridades francesas. Ella le preguntó por qué.

"Él pensaba que la misión en Bangui no estaba tomando ninguna medida, y no había ninguna intención de hacerlo en el futuro", señaló la declaración, añadiendo que Kompass dijo que "los nombres en el informe eran falsos y por tanto no había riesgo para los testigos".

Kompass no ha hablado en público sobre su caso porque aún está bajo investigación.

Pansieri señaló que ella y el personal legal respondieron a la solicitud francesa enviando una copia editada del mismo informe que ya les había dado Kompass.

El informe se entregó el 30 de marzo, indicó este mes un portavoz de Naciones Unidas.

"En los meses intermedios no me he centrado en este asunto (que, reitero, entendí estaba siendo investigado por las autoridades francesas)", señaló la declaración de Pansieri.

El alto comisionado para los derechos humanos, Zeid Raad al-Hussein, asumió el cargo el 1 de septiembre. Su declaración confidencial, a la que tuvo acceso AP, señala que su principal asesor legal le informó el pasado otoño del informe y la "filtración" de las acusaciones a Francia. "Todo esto --además de las profundamente perturbadoras acusaciones de abusos sexuales-- era alarmante", señaló su declaración, con fecha del 29 de marzo.

Zaid dijo este mes a la prensa que sabía que había una investigación, pero no supo los detalles hasta mucho después.

En su declaración, Zeid también señaló que en más de una ocasión creyó que las acusaciones eran contra las tropas francesas en Mali, al confundir los nombres de las misiones de paz en ambos países, MINUSCA y MINUSMA.

El 12 de marzo, señaló Pansieri en su declaración, transmitió a Kompass, un ciudadano sueco "la solicitud del alto comisionado de que presentara su dimisión". Kompass protestó. Según el comunicado de Zeid, el embajador sueco indicó que despedir al empleado "podría afectar al financiamiento sueco para la oficina". Kompass fue suspendido.

El Tribunal de Disputas de Naciones Unidas rechazó este mes la suspensión, señalando que no hacerlo dañaría de forma irreparable la reputación de Kompass.

Zeid, que hace una década escribió un informe histórico para la ONU sobre cómo prevenir los abusos sexuales por parte de las tropas de paz, preguntó este mes por qué Francia no había actuado más deprisa para investigar las acusaciones, y preguntó por qué nadie sabía nada antes de Naciones Unidas.

Sobre los retrasos en la respuesta de Naciones Unidas, "en la forma en la que finalmente se gestionó" señaló, "podríamos haberlo hecho mejor en su momento".