Presidente sudanés se apresta a hablar ante la ONU

Si se presenta, tal como está programado, el presidente sudanés Omar al-Bashir va a sentar un incómodo precedente cuando hable ante la Asamblea General de la ONU.

Sería el primer jefe de estado en dirigirse a la reunión anual de líderes mundiales mientras enfrenta cargos internacionales de crímenes de guerra y genocidio.

Al-Bashir enfrenta dos imputaciones ante la Corte Penal Internacional por crímenes vinculados con el conflicto en la región de Darfur, en el occidente de Sudán, donde aproximadamente 300.000 personas han muerto desde el 2003. Ha solicitado una visa para ingresar a Estados Unidos para presentarse ante la Asamblea General, y está programado para hablar el jueves próximo por la tarde.

El gobierno estadounidense ha dejado bien claro que no quiere que al-Bashir se presente en Nueva York.

"Un viaje así sería deplorable, cínico y enormemente inapropiado", dijo Samantha Power, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

Pero bajo un tratado de Estados Unidos con la ONU que data de 1947, Washington está obligado a emitir la visa como país anfitrión del organismo internacional. Estados Unidos nunca ha impedido el ingreso de un jefe de Estado que vaya a hablar ante la ONU.

La portavoz del Departamento de Estado Marie Harf eludió una pregunta sobre si al-Bashir podía ser arrestado si viene a Estados Unidos.

"Hay una serie de consideraciones respecto a la solicitud de visa del presidente Bashir, incluyendo la orden internacional para su arresto", dijo Harf el viernes. "Pero no vamos a examinar esas consideraciones públicamente. Continuaremos haciéndolo cuidadosamente y en privado".

La cancillería de Sudán ha dicho que Estados Unidos "no está calificado ... para ofrecer sermones ni consejos" sobre las leyes internacionales y derechos humanos, e instó a Washington a conceder rápidamente la visa a al-Bashir.

El secretario general de la ONU se sumó a Estados Unidos al reiterar que al-Bashir es buscado por genocidio y crímenes de guerra y debería cooperar con la Corte Penal Internacional.

Elise Keppler, una experta en Sudán vinculada a Human Rights Watch, dijo el viernes que al-Bashir será recibido en Nueva York por manifestantes furiosos, y podría ponerse en peligro, legalmente hablando.

"La clave en este caso es que es una situación sin precedentes", dijo. "No ha habido un fallo legal claro sobre estas circunstancias".