La crisis fractura el voto en España

El gobernante Partido Popular enfrenta el castigo de las urnas en las elecciones municipales y regionales del domingo en España, que miden por primera vez el impacto real de las nuevas formaciones emergentes Podemos y Ciudadanos.

La larga crisis económica, el desempleo y el hartazgo con algunos casos de corrupción amenazan el binomio Partido Popular-Partido Socialista Obrero Español, que ha gobernado el país los últimos 35 años. El voto se ha fracturado entre cuatro opciones políticas y se abre un periodo de incertidumbre sobre la gobernabilidad de las regiones.

"España se enfrenta a un grave problema de estabilidad de gobierno, porque es un país sin tradición de pactos y coaliciones", dijo María José Canel, catedrática de Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid.

Más de 36 millones de españoles elegirán 67.640 concejales y 802 diputados regionales para gobernar 8.120 ayuntamientos y 13 de las 17 autonomías del país. Los resultados, que se conocerán a última hora del domingo, serán un termómetro del clima de opinión y un ensayo general de las presidenciales previstas para final de año.

El Partido Popular se anotó una aplastante victoria en las elecciones locales y después generales de hace cuatro años, cuando la crisis económica estaba en ebullición y los socialistas todavía tenían el poder. Ahora puede perder la mayoría en 11 de las 13 regiones, según la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas publicada hace dos semanas.

El desgaste de la crisis económica, un desempleo que ronda el 50% entre los menores de 25 años, medidas impopulares como el abaratamiento del despido y las subidas de impuestos pasan factura a los conservadores. Sin embargo, sigue siendo la primera fuerza en intención de voto en la mayoría del país.

El presidente, Mariano Rajoy, volcado en campaña tanto en mítines como en las redes sociales, ha tratado estos días de convencer a los indecisos con la incipiente recuperación económica tras siete años de recesión. El gobierno estima que la economía crecerá casi un 3% este año. Y la tasa de desempleo, todavía en el 23,8%, bajará al 21%.

"Cuando has llegado muy alto, bajar mucho puede suceder", explicó Canel sobre las expectativas de la derecha. "El PP va a tener castigo. Es suficiente castigo perder la mayoría absoluta en la mayor parte de los territorios, pero puede ser un castigo menor de lo esperado".

El Partido Socialista no es el único beneficiario de los males del PP y su secretario general, Pedro Sánchez, se juega parte de su liderazgo en esta cita con las urnas. La irrupción Podemos y Ciudadanos, sin un solo representante en el Congreso y apenas un año de vida a nivel nacional, sugiere que España se aboca a un sistema de al menos cuatro partidos.

La situación no llega a ser la de Grecia, donde Syriza alcanzó el gobierno desalojando a las formaciones tradicionales. Pero la suma de Podemos y Ciudadanos rondaría el 30% de los sufragios y los sondeos les conceden la llave de gobierno en casi todas las regiones. Un voto de castigo a los grandes partidos, que los expertos interpretan como un cambio histórico en España.

"La crisis económica está modificando la manera de juzgar la política que tienen los españoles", dijo Canel. "Los ciudadanos con la crisis tienden a juzgar por la gestión y lo que ofrecen los partidos y no el voto ideológico al partido de siempre".

Podemos y Ciudadanos han elegido caminos diferentes en estos comicios. Los dos se presentan en las 13 comunidades autónomas llamadas las urnas. Y ambos pelean por el voto del descontento.

El centrista Ciudadanos, presidido por Albert Rivera, tiene candidatos en unos 1.000 municipios. Mientras que el partido de izquierdas Podemos, que lidera el politólogo Pablo Iglesias, no concurre a las municipales y ha optado por diluir su marca en algunas coaliciones que se presentan en grandes ciudades como Madrid y Barcelona.

Iglesias ya no reclama con tanta vehemencia nacionalizaciones o el impago de la deuda. Podemos ha suavizado su discurso en los últimos meses para seducir a votantes más moderados y evitar la fuga de apoyos a Ciudadanos.

"Uno de cada dos votantes están dispuestos a cambiar su voto", aseguró Canel. "Podemos y Ciudadanos van a ser determinantes, porque las mayorías van a ser muy pocas".

Dos de las batallas más significativas del domingo se librarán en Madrid y Barcelona. Las principales ciudades del país pueden cambiar de alcalde.

En la capital catalana, la coalición de izquierdas Barcelona en Común, en la que está integrada Podemos, aspira a arrebatar el ayuntamiento a la formación nacionalista Convergencia i Unió (CiU).

La candidata es Ada Colau, un referente de los movimientos sociales en España. Colau se dio a conocer como responsable de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, una organización que paralizó decenas de desahucios por impagos hipotecarios durante la crisis con una estrategia que mezclaba asesoramiento legal y resistencia activa en los domicilios cuando la policía acudía a ejecutar las expulsiones.

En Madrid, el PP se arriesga a perder la mayoría con la que ha gobernado la ciudad desde 1991. La veterana candidata Esperanza Aguirre está amenazada por otra coalición de izquierdas, Ahora Madrid, en la que también está Podemos. De nuevo, los pactos serán necesarios para dirimir la contienda.

Según Canel, los gobiernos de coalición han sido excepcionales en España y siempre se ha preferido la fórmula de gobiernos en minoría con pactos legislativos puntuales. Podemos y Ciudadanos han dejado claro que esos acuerdos tendrán líneas rojas irrenunciables en materia de lucha contra la corrupción y, de momento, rechazan entrar en coaliciones.

Los nuevos partidos piensan en las generales de final de año y no quieren contaminar la principal bandera de su discurso: la regeneración política.

"España no tiene esa tradición, que sí ha funcionado bien en Alemania y no tan bien en Italia", dijo. "España se enfrenta a ahora con este panorama de los pactos y vamos a ver cómo lo gestionan los partidos".

"Para que estos pactos salgan bien y funcionen hace falta visión de Estado", añadió.