La rigurosamente controlada alfombra roja de Cannes

Podrán ser del mismo color, pero no todas las alfombras rojas son iguales. Y ninguna se compara con la prestigiosa alfombra roja del Festival de Cine de Cannes, una pasarela de glamour rigurosamente organizada; una coreografía surrealista de pomposidad orquestada.

Es un mundo aparte, con sus estrictas reglas y tradiciones, y recorrerlo puede ser vertiginoso incluso para las estrellas más experimentadas. La alfombra roja de Cannes, junto con sus perennes fotógrafos, crea la ostentosa iconografía del festival de la Riviera francesa, una tarjeta de presentación global que compite con la famosa rambla de los premios Oscar.

La reciente disputa en torno al calzado en la alfombra de Cannes encarna la rareza de su elevado ecosistema. A varias mujeres se les prohibió la entrada al estreno de "Carol" de Todd Haynes por no llevar tacones altos. Cuando esto se supo, la gente puso el grito en el cielo. El festival insistió en que los incidentes se debieron a unos guardias de seguridad demasiado apasionados, pero hasta altos ejecutivos de Hollywood relataron que les negaron acceso a sus propios estrenos por no llevar los zapatos adecuados o por usar una corbata negra larga en lugar de una pajarita.

"Existe una tradición", dijo Cate Blanchett, quien protagoniza "Carol" junto a Rooney Mara. "Hay algo en cierto modo caballeroso al respecto".

Mientras la mayoría de las alfombras rojas son una vorágine desordenada de periodistas, admiradores y estrellas, la de Cannes funciona como un reloj. Dos o tres veces al día, una extensa caravana de vehículos con chofer del festival traslada a las estrellas a los estrenos en la principal calle de Cannes, la Croisette, dejándolos en uno de los extremos de la alfombra.

Las estrellas sólo caminan luego que la mayoría de los invitados han entrado, haciendo pausas en algunos puntos para posar ante los fotógrafos, que también deben apegarse al código de vestimenta del festival y llevar esmoquin. Entonces actores y directores suben los 24 escalones del Palacio y se detienen un momento para posar nuevamente a las puertas del teatro, donde son recibidos por los directores del festival. Es una ascensión literal y metafórica al firmamento real del cine.

"Uno sube las escaleras de las pirámides", dijo Blanchett. "Usualmente la mayoría de las alfombras rojas tienen mucha repetición. (Aquí) uno no tiene que discutir un filme antes de verlo. Estás en un festival de cine, así que se trata del filme, no de lo que lo que pensemos del mismo".

Los estrenos en otros lugares muchas veces proceden a conveniencia de las estrellas, pero en Cannes incluso los más famosos deben cumplir los muchos protocolos del festival y aceptar que los guardias les digan que no pierdan el tiempo o retrasen las cosas tomando sus propias fotografías. El director del festival Thierry Fremaux reprimió este año las selfies en la alfombra roja calificándolas de "grotescas".

"Es gracioso porque hay tantas reglas", dijo el cineasta griego Yorgos Lanthimos, quien estrenó su drama satírico "The Lobster", protagonizado por Colin Farrell. "Uno debe caminar en fila. Te dicen cuando voltear y de qué modo tienes que hacerlo. Es una situación muy chistosa, alegre, ridícula, extraña, incómoda".

La alfombra de Cannes se ha convertido en una importante pasarela de moda. Las modelos típicamente desfilan antes que los participantes de una película, y los vestidos de las celebridades son seguidos de cerca alrededor del mundo. El festival de este año vio a Charlize Theron ("Mad Max: Fury Road") caminar con su pareja, Sean Penn, y a Lupita Nyong'o evocar su gloria en la alfombra de los Oscar. Julianne Moore, Naomi Watts, Matthew McConaughey y Natalie Portman también han disfrutado del resplandor de Cannes.

"En mi juventud nunca le presté atención al glamour", dijo Jane Fonda, coprotagonista de la cinta de Paolo Sorrentino "Youth", que se estrenó el miércoles. "En aquella época si uno venía a Cannes o asistía al estreno de una película en Estados Unidos, nadie preguntaba, '¿Qué llevas puesto?'. ¡Habríamos pensado que estaban locos! 'Llevo ropa. ¿A qué te refieres?'''.

La formalidad de la procesión le da un sabor surrealista, como de cuento de hadas. "Sentí que me estaba casando", dijo Mara de su debut en la alfombra roja de Cannes. Pero también puede sentirse como una sobredosis de atención.

"Solía ponerme muy muy nervioso y molestarme. Sencillamente lo odiaba, me sentía tan falso", dijo John C. Reilly, un veterano en Cannes que asistió a dos estrenos este año como astro de "The Lobster" y "Tale of Tales", de Matteo Garrone. "Ahora ya estoy acostumbrado. No me lo tomo como algo personal. Quieren tomarme fotos porque estoy en esta película y llevo un lindo traje. Tan pronto como dejen de gritar mi nombre, empezarán a gritar el de alguien más".

La pompa tiene un poco más de sustancia en el Festival de Cine de Cannes que en la mayoría de las alfombras rojas porque, al fin de cuentas, se hace para celebrar algunas de las películas artísticamente más ambiciosas del año. Cannes desenrolla la alfombra roja sólo para unas pocas docenas de filmes cada edición, la mayoría de ellos de los directores más prestigiosos del cine internacional.

Pero no todo el mundo queda tan impresionado con la alfombra roja de Cannes. El comediante Louis Black llegó por primera vez al festival para el estreno de "Inside Out" de Pixar.

"Me decepcionó un poco", expresó impávido.

___

Los reporteros de la AP Nekesa Mumbi Moody, Jill Lawless y Louise Dixon contribuyeron a este despacho.

___

Jake Coyle está en Twitter como http://twitter.com/jakecoyleAP