Coca-Cola y Visa expresan preocupación por obreros en Catar

La FIFA enfrenta presión de tres de sus principales patrocinadores, Coca-Cola, Visa y Adidas, para asegurar que Catar mejore las condiciones laborales de los obreros migrantes que trabajan en la infraestructura para la Copa del Mundo de 2022.

La presión de parte de los patrocinadores de primer nivel del torneo más importante del fútbol se produjo horas antes de que el reporte más reciente de Amnistía Internacional señaló que Catar no ha realizado cambios significativos para mejorar las condiciones de vida y trabajo de empleados que reciben bajos salarios y que participan en la construcción de rascacielos, hoteles, estadios y otras obras.

De acuerdo con la FIFA, el Mundial es "un catalizador para un cambio significativo" en las leyes laborales de esta pequeña nación del Golfo Pérsico, que depende de más de un millón de trabajadores huéspedes, muchos llegados desde naciones del sur de Asia, incluidas India y Nepal.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, también dijo en marzo al emir de Catar, jeque Tamim bin Hamad Al Thani, que la nación tiene que hacer más para mejorar las condiciones de los obreros migrantes.

El comunicado de la compañía de tarjeta de crédito Visa es la expresión más severa de parte de un patrocinador de la FIFA sobre las condiciones de los obreros en el país.

"Seguimos consternados por los informes que salen de Catar sobre la Copa del Mundo y las condiciones de los obreros migrantes", dijo Visa. "Expresamos nuestra seria preocupación a la FIFA, y la exhortamos a implementar todas las medidas necesarias para trabajar con las autoridades y organizaciones pertinentes para solucionar esta situación y asegurar la salud y seguridad de todos los involucrados".

Adidas, proveedor de balones para la Copa del Mundo desde 1970, informó que sostiene un "diálogo constante" con la FIFA, y señaló que se ha ejercido ya presión sobre la federación catarí de fútbol.

"Ha habido mejoras significativas, y estos esfuerzos prosiguen, pero todos reconocen que se necesita hacer más, dentro de un esfuerzo colectivo y con todas las partes involucradas", indicó Adidas en un comunicado.

Los estados financieros de la FIFA señalan que Visa, Adidas y Coca-Cola pagan alrededor de 30 millones de dólares anuales para patrocinar al organismo rector del fútbol, que sorpresivamente eligió a Catar como sede del Mundial. Sería la primera vez que el Mundial se realice en Medio Oriente.

Desde aquella votación de 2010, Catar ha enfrentado críticas por supuesta corrupción en su candidatura y por las condiciones de los obreros en el país.

Coca-Cola señaló en un comunicado que "no aprueba las violaciones de los derechos humanos", pero, al igual que Visa, no amenazó con retirar su patrocinio al torneo.

"Sabemos que la FIFA está trabajando con las autoridades cataríes para lidiar con las dudas relacionadas con los asuntos laborales y de derechos humanos", indicó la compañía de refrescos, con sede en Atlanta. "Esperamos que la FIFA siga tomando en serio estos asuntos y que trabaje para seguir mejorando".

Catar todavía no implementa las reformas laborales para terminar con el sistema laboral conocido como "kafala", que ata a los obreros a un patrono que lo patrocina. Los grupos defensores de los derechos humanos señalan que este sistema fomenta la explotación y el abuso.

La FIFA ha dicho que ha pedido a las autoridades de Catar que descarten el sistema de kafala.

"Sin embargo, a fin de cuentas, el cambio en todo el país sólo se puede lograr con un esfuerzo colectivo de todas las partes involucradas, incluyendo compañías internacionales y gobiernos", dijo la FIFA en un comunicado.

Las expresiones de Visa, Adidas y Coca-Cola surgieron dos días después que la BBC informó que un equipo de periodistas fue arrestado en el país al intentar hablar con obreros migrantes.

Amnistía Internacional indicó el jueves que Catar no ha cumplido sus promesas de reformas laborales, un año después de que anunció pasos en ese sentido.

Mediante su reporte, el organismo defensor de los derechos humanos, con sede en Londres, criticó a Catar por no realizar cambios en algunos temas, incluido el sistema de kafala.

"Ha pasado un año y no ha cambiado mucho. Para nosotros, esto es realmente importante", dijo Mustafá Kadri, investigador de Amnistía Internacional sobre derechos de los inmigrantes, en una entrevista. "La situación ha empeorado probablemente porque ahora hay más trabajadores. Es un asunto urgente".