Legisladores rechazan etiquetas de origen para la carne

Un comité de la Cámara de Representantes votó a favor de eliminar las etiquetas en los envases de carne que especifican dónde nacieron los animales, fueron criados y sacrificados.

El Comité de Agricultura dispuso el miércoles por 38-6 votos repeler la ley de etiquetado sobre "país de origen" en los envases de productos de carne, dos días después que la Organización Mundial de Comercio falló contra partes de dicha ley. Las etiquetas dicen, por ejemplo, "nacido en Canadá, criado y sacrificado en Estados Unidos".

La OMC dictaminó el lunes que las etiquetas estadounidenses ponían en desventaja al ganado canadiense y mexicano, tras rechazar una apelación estadounidense a una decisión similar de la organización el año pasado.

El gobierno de Barack Obama ya había revisado las etiquetas una vez para tratar de cumplir con decisiones anteriores de la OMC. Ahora que las etiquetas revisadas también fueron rechazadas, el secretario de agricultura Tom Vilsack instó al Congreso a cambiar la ley para evitar represalias --como ser gravámenes extra-- de los dos países vecinos.

La ley fue escrita inicialmente a pedido de los ganaderos del norte de Estados Unidos que compiten con la industria ganadera canadiense. También fue respaldada por algunos defensores de los consumidores, quienes instaron al gobierno estadounidense a negociar con Canadá y México etiquetas aceptables para todos.

Pero muchos en la industria estadounidense de la carne --incluso procesadores que compran animales del exterior-- han pedido revocar la ley.

El titular del Comité de Agricultura de la cámara baja Mike Conaway, republicano, ha apoyado el pedido de revocación de la industria de la carne. Junto con varios colegas presentó el proyecto de ley para revocar los requisitos de etiquetas horas después de la decisión de la OMC.

Todos, excepto seis demócratas del comité, apoyaron el proyecto, que Conaway calificó como una respuesta precisa a la decisión de la OMC.

"No podemos cruzarnos de brazos y permitir que los comerciantes estadounidenses queden como rehenes de los deseos de una minoría que se niegan a reconocer que la batalla está perdida", afirmó Conaway.