Defensores de los derechos de los animales y un congresista peruano han levantado su voz de protesta ante la celebración de una fiesta religiosa en honor a una santa africana que implica en Perú el consumo de platillos elaborados con carne de gato.

Se trata de la fiesta de Santa Efigenia, una santa negra que es venerada en la localidad de La Quebrada, en la provincia de Cañete, a unos 150 kilómetros al sur de Lima. Los activistas denuncian que este sábado y domingo, días centrales de la fiesta, se matarán por los menos 100 felinos, aunque los organizadores lo niegan.

"Nosotros estamos totalmente en contra y estamos hace años tratando de evitarlo, por eso este año hemos ido hace una semana a hacer una investigación y hemos podido enviar toda esta información. Hemos movido todos los medios... se han hecho demandas, se ha logrado difundir más esta costumbre retrógrada", dijo Corinne Schirmer, de la Asociación Unidos por los Animales.

El legislador Juan Urquizo envió cartas a la alcaldesa de la Municipalidad Distrital de San Luis en Cañete, Delia Solórzano Carrión, y a la ministra de Salud, Midori De Hábich, solicitándoles información sobre las acciones que vienen adoptando sus despachos ante la festividad, pues asegura que es contraria a la Ley de Protección de los Animales Domésticos y de los Animales Silvestres mantenidos en cautiverio.

Además ha señalado que comer gato atenta contra la salud pública.

La ministra de Hábich dijo estar de acuerdo con que el consumo de gatos debe ser suspendido, pero no anunció ninguna medida concreta al respecto.

"Esto debería resolverse en el sentido de proteger la vida de los animales y no imponer sufrimiento innecesario a estos seres que pueblan el planeta con nosotros", declaró.

Los pobladores de La Quebrada defienden su festividad y tradiciones diciendo que los gatos que sacrifican son especialmente criados para la ocasión. El consumo de carne de gato es una costumbre de origen desconocido, pero muy arraigada en las poblaciones de origen afroperuano.

"Los crían con limpieza, incluso tienen visita de veterinario y todo", dijo Patricia López, organizadora del festival. Además rechazó las versiones de que se sacrificarán un centenar de gatos. "Si se matan dos gatos o tres es demasiado", afirmó.

Schirmer dijo que los felinos destinados al consumo en La Quebrada son criados durante un año dentro de jaulas, para después ser sacrificados metiéndolos en costales y sumergidos en agua para asfixiarlos. Luego los cocineros usan su carne para preparar tradicionales platillos de la gastronomía peruana, que originalmente se elaboran con carne de vacuno, cordero o pollo.