Brasil niega que la selección la armen los patrocinadores

La Confederación Brasileña de Fútbol aseguró que la selección la arma el técnico y que la empresa que paga poco más de un millón de dólares por los derechos comerciales de cada partido amistoso no tiene injerencia en la convocatoria de jugadores.

La CBF respondió el lunes a un artículo del diario Estado de Sao Paulo que difundió detalles del contrato con la empresa de las Islas Caymán. International Sports Events (ISE). El contrato fija una especie de multa del 50% si no juegan luminarias como Neymar u otros "con el mismo valor comercial".

La CBF sostuvo que "los criterios para seleccionar al equipo son, y siempre serán, los que fije el técnico".

"La CBF no vendió la selección brasileña al mejor postor", afirmó. El contrato "en ningún momento influenció la convocatorias ni nubló el buen juicio del técnico".

La confederación no cuestionó los detalles del contrato que dio el diario, el cual planteó que muchos jugadores jóvenes no tienen la oportunidad de crecer porque la empresa pide solo estrellas consagradas.

El contrato aparentemente obliga a la confederación a presentar "certificados médicos" a ISE cuando no se convoca a determinadas figuras.

Si se elimina de la lista de convocados a una figura consagrada, "la CBF puede reemplazarla con jugadores del mismo nivel en relación con su valor comercial y sus aptitudes técnicas", señala el contrato.

ISE, según el informe, tiene los derechos exclusivos para organizar partidos, suministrar alojamiento y comercializar y producir partidos en cualquier país del mundo, incluido Brasil".

El acuerdo ilustra el poder económico de la selección brasileña, que rara vez juega en casa, y la forma en que se manejan los negocios en el fútbol.

El contrato original con ISE fue negociado por Ricardo Teixeira, quien renunció a la presidencia de la CBF en el 2012 en medio de un escándalo de sobornos.

ISE es una subsidiaria del Dallah Albaraka Group, empresa de Arabia Saudita que fue mencionada en el escándalo financiero del 2012 que derivó en la expulsión de la FIFA del candidato a la presidencia del organismo rector del fútbol Mohamed bin Hammam, de Catar.