Justicia francesa exonera a policías por muerte de jóvenes

Un tribunal de Francia exoneró el lunes a dos policías acusados de participar en la muerte de dos adolescentes en un suburbio problemático de París hace una década, lo que provocó semanas de disturbios en todo el país.

El veredicto provocó temores de que se desatara una nueva ola de desconfianza, ira y protestas similares a las que se han visto recientemente en Estados Unidos.

La corte de la ciudad de Rennes, en el occidente de Francia, encontró que los agentes Sebastien Gaillemin y Stephanie Klein no son responsables de la muerte de dos jóvenes que ingresaron a una subestación eléctrica para esconderse de la Policía y murieron electrocutados en octubre de 2005. Otro chico sobrevivió a la poderosa descarga eléctrica de 20.000 voltios aunque sufrió quemaduras graves.

Ninguno de los dos policías tuvo "certeza clara de que había un peligro grave e inminente", como lo señala la ley francesa, dijo el juez Nicolas Leger.

La muerte de Bouna Traore y Zyed Benna puso los reflectores en la vida de los aislados barrios de los suburbios habitados por los más pobres de Francia, muchos de ellos descendientes de inmigrantes africanos. Luego de tres semanas de disturbios, en los que cientos de vehículos fueron incendiados, al igual que edificios públicos, se detuvo a miles de personas. Se declaró el estado de emergencia y se impuso el toque de queda.

Los dos acusados podrían haber sido condenados a más de cinco años de cárcel en caso de que se les hubiera encontrado culpables de no ayudar a alguien en peligro.

Momentos después de que se leyera la sentencia, una mujer joven se levantó en el tribunal y gritó: "La Policía por encima de la ley, como siempre".

En la tarde del 27 de octubre de 2005, Gaillemin, de 41 años, perseguía a los tres adolescentes y los vio dirigirse a la subestación eléctrica pero no hizo nada por impedir que entraran al lugar ni llamó a los servicios de emergencia. Por el contrario, dijo por la radio de la Policía: "Si entran ahí, no daría mucho por sus vidas".

Klein, de 38 años, entonces una interna sin experiencia, coordinaba las comunicaciones de radio de la Policía, y escuchó la frase.

Fiscales se negaron repetidamente a presentar cargos contra los agentes pero una corte superior de Francia los obligó a hacerlo. El fiscal de Rennes, que fue uno de quienes se rehusó originalmente a formular cargos, solicitó la exoneración.